El Adelantado de Segovia
domingo, 22 febrero 2026
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Actualidad
  • EN
El Adelantado de Segovia

Cuaresma

El pasado miércoles celebramos, con la imposición de la ceniza, el comienzo de la Cuaresma. En estos tiempos, en los que se han perdido las referencias y todo parece dar lo mismo, el Carnaval no solo se extiende mucho más allá del comienzo de la Cuaresma, sino que ignora que esa fiesta es consecuencia de este Tiempo Litúrgico

por Jesús Fco. Riaza (*)
22 de febrero de 2026
JESUS FRANCISCO RIAZA
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

¿A quién pertenecen los hijos? y el Salvaje Oeste digital

La tercera vía

Hacer testamento

El pasado miércoles celebramos, con la imposición de la ceniza, el comienzo de la Cuaresma. En estos tiempos, en los que se han perdido las referencias y todo parece dar lo mismo, el Carnaval no solo se extiende mucho más allá del comienzo de la Cuaresma, sino que ignora que esa fiesta es consecuencia de este Tiempo Litúrgico. Vemos cómo se siguen celebrando desfiles y festejos carnavaleros el primer, el segundo y hasta el tercer domingo de Cuaresma. A este paso, el carnaval comenzará con la cabalgata de Reyes y terminará con la procesión del Encuentro. Hay que reconocer que la cabalgata ya la han convertido en algo carnavalero y que la procesión que culmina la Semana Santa puede llegar a serlo.

En sus orígenes la Cuaresma era el momento en el que los catecúmenos intensificaban su preparación para celebrar el bautismo. El referente son los cuarenta días que, tras el bautismo, Jesús pasó en el desierto, según nos cuentan los evangelios sinópticos. Para él fue la preparación para la vida pública, “dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún”, dice el Evangelio de Mateo.

Las prácticas de piedad que forman parte de la esencia de la Cuaresma, proceden del judaísmo. La oración, la limosna y el ayuno eran, y creo que lo siguen siendo, pilares de la religiosidad judía.

Pero se puede decir que Jesús les da un enfoque nuevo. Durante mucho tiempo los cristianos las hemos convertido en algo demasiado ritualista, estereotipado e infantil, pero en el Evangelio, Jesús les dio una hondura que las convierten en el motor de cambio para una auténtica “metanoia”, conversión interior y profunda.

Porque lo primero que plantea el Evangelio es que no pueden  ser vividas como una forma de justificación, aisladas de un replanteamiento de la vida. Así cuando Jesús habla de la oración dice que ha de ser recogida y en la intimidad: “Tú cuando hagas oración, entra en tu cuarto y reza a escondidas”. O cuando habla de la limosna, “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”, está hablando de que la caridad no es un espectáculo. Y cuando habla del ayuno, invita a no presumir de tus méritos con una cara ojerosa. El discípulo de Jesús vive esta experiencia como algo que le conduce a una forma nueva de vida.

A este respecto el añorado Papa Francisco escribía en uno de sus mensajes de Cuaresma: “En Cuaresma actuar es también detenerse. Detenerse en oración, para acoger la Palabra de Dios, y detenerse como el samaritano, ante el hermano herido… Por eso la oración, la limosna y el ayuno no son tres ejercicios independientes, sino un único movimiento de apertura, de vaciamiento: fuera los ídolos que nos agobian, fuera los apegos que nos aprisionan. Entonces el corazón atrofiado y aislado se despertará”.

En definitiva, estas prácticas de piedad que nos propone el tiempo de Cuaresma y que están relacionados con nuestros hábitos son apropiadas para creyentes y no creyentes: la limosna, relacionada con el prójimo, no se refiere solo al dinero, sino a dar tiempo y dejar espacio a la gente que nos rodea. La oración, relacionada para el creyente con tener un tiempo para Dios, para otros puede ser buscar un momento de silencio, de interioridad, de meditación. Y el ayuno, relacionado con uno mismo,  no es necesariamente de comida. Seguramente ayunar de teléfono y de redes sociales nos cuesta mucho más pero sería mucho más provechoso.

Es verdad que nos duele, a mí por lo menos, que los medios de comunicación sean incapaces de hacerse eco del comienzo de la Cuaresma en contraste con el despliegue que hacen del Carnaval o del comienzo del Ramadán pero la verdad es que tampoco hay que sacarlo de quicio. El menosprecio de los fundamentos cristianos de nuestra cultura occidental, no anula que la mayor parte de los valores en los que se sustentan, incluso los de la propia izquierda que reniega de ellos, hundan sus raíces mucho más en el Evangelio que en “El Capital”.

En definitiva que no creo que la Cuaresma, para el creyente, necesita de grandes titulares ni manifestaciones públicas. Ya las tendremos al final, cuando las procesiones de Semana Santa saturen las redes sociales. Al contrario que los autorretratos y la publicidad de todo lo que hacemos, la Cuaresma nos propone un momento de parada, de interioridad y de reflexión como dice el Papa León en su carta de Cuaresma: “La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”.

Cuarenta días por delante para replantearse cosas y recuperar algo del tiempo perdido.

__
* Consiliario de Cáritas Segovia.

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Guía de empresas

No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Actualidad
  • EN

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda