La tormenta financiera producida en los últimos días se intensifica según se van aproximando las elecciones generales. Los analistas miraban con preocupación a la subasta pública de ayer y todos los pronósticos se cumplieron. El Tesoro pudo colocar sus obligaciones, pero subiendo los tipos de interés a un 7%. Mientras, la prima de riesgo alcanzaba la barrera psicológica de los 500 puntos. El acoso, dirigido en menor medida a otros países europeos, se hizo notar en prácticamente todas las Bolsas. El Ibex 35 cayó ligeramente al término de la sesión.
La presión sobre la deuda nacional se hizo patente desde la apertura. Antes de conocer los resultados de la subasta pública, la prima de riesgo ya marcaba un nuevo máximo de 485 puntos básicos con una rentabilidad récord del 6,6%.
Sin embargo, la escalada no había hecho más que comenzar. El diferencial respecto a la deuda alemana, considerada la más segura, llegó a rozar los 500 puntos, con un rendimiento del 6,76%. La noticia sembró el nerviosismo en la UE y, especialmente, en el Gobierno español. Con esa prima de riesgo, otros países se vieron obligados a solicitar el rescate financiero. No fue así en Italia. El país transalpino superó esa barrera el pasado martes y su diferencial se mantuvo ayer en los 530 puntos.
En el caso español, el detonante de ese aumento fue el balance final de la subasta pública. La prima de riesgo española se disparaba tras conocer el alto precio que tendrá que pagar el Estado por colocar 3.562 millones de euros en obligaciones a 10 años: un 7,088%. Nunca antes desde la llegada del Euro se había visto una rentabilidad tan alta. De hecho, para encontrar una cifra similar habría que remontarse a 1997.
Los analistas consultados ya habían pronosticado esta subida de tipos, después de que el martes se alcanzaran niveles máximos en la subasta de letras. Este precedente, unido a que el miércoles el Gobierno recortó medio punto su previsión de crecimiento para 2011, hizo saltar las alarmas.
Ahora, de cara al futuro, los analistas coinciden en afirmar que las dudas continuarán afectando al Tesoro, obligándole a elevar la rentabilidad en las cinco emisiones que se celebrarán antes de que acabe el año. La más cercana está prevista para el 22 de noviembre y el Ejecutivo ya avisó de que no piensa hacer cambios en el calendario.
El acoso está siendo, principalmente, a España, pero la de ayer fue una jornada negra para muchos países europeos. La prima de riesgo francesa, muy alejada de los 500 puntos básicos de la española, también era motivo de preocupación al superar por primera vez en su historia los 200 puntos, con un rendimiento del 3,79%.
Tan sólo el Banco Central Europeo (BCE) fue capaz de contener el nerviosismo de los inversores con la compra masiva de deuda en el mercado secundario. Su intervención sirvió para que las primas de riesgo se relajasen notablemente: la española cerró con 463 puntos, la italiana bajó hasta los 482 y la francesa lograba alejarse del máximo de los 200.
La actuación del BCE fue decisiva para contener las caídas en las principales plazas europeas.
En su conjunto, la jornada del jueves superó con creces a las anteriores y puso de manifiesto que la presión a España se está incrementando a medida que se aproximan las elecciones. El candidato que salga de las urnas tendrá que lidiar con esta situación, y el futuro presidente según todas las encuestas, Mariano Rajoy, no es ajeno a ello. El candidato popular no descartó que se tomen medidas extraordinarias antes de la toma de posesión, prevista para el 13 de diciembre.
La posibilidad de que ocurra algo de aquí a diciembre se ha planteado en una jornada en la que la pregunta más repetida fue si España necesitaría un rescate financiero. La ministra de Economía, Elena Salgado, fue contundente: «absolutamente no».