Tras un fin de semana lleno de música, disfraces y ambiente festivo, el Carnaval dejó en Cuéllar estampas de color, alegría y mucha participación vecinal. Las calles se convirtieron en un escenario abierto donde pequeños y mayores compartieron ritmo, creatividad y ganas de celebrar.
El sábado estuvo marcado por el sonido charanguero, que puso banda sonora a una animada ruta por 20 bares de la localidad. Durante el recorrido se repartieron premios con la posibilidad de que resultara agraciado cualquier participante que realizara consumiciones en los establecimientos adheridos. Jóvenes y adultos se sumaron a la fiesta, llenando los locales de risas, baile y buen humor. La jornada incluyó además la entrega de tres premios municipales al mejor disfraz —dotados con 150, 100 y 50 euros— para gastar en el comercio local, reforzando así el vínculo entre la celebración y la vida del municipio.
El domingo, tras la incertidumbre meteorológica, la lluvia dio tregua y permitió que el desfile saliera adelante sin contratiempos. Nueve grupos, formados por niños y adultos, recorrieron el trayecto desde los Paseos de San Francisco hasta la Huerta Herrera. La imaginación brilló en cada propuesta, con disfraces originales y muy elaborados, muchos de ellos confeccionados a mano por las familias. El pasacalles estuvo amenizado por la escuela de dulzainas y tamboril de la Escuela Municipal Cecilio de Benito, la escuela Municipal de Música y Batukantes de Zereia, que acompañaron el recorrido con melodías tradicionales y festivas.
Al llegar a la Huerta Herrera, todos los grupos subieron al escenario para mostrar al público las coreografías en las que llevaban tiempo trabajando, poniendo el broche final a semanas de preparación. El jurado otorgó el primer premio a ‘El club de los pequeños lectores’, el segundo a ‘El Cega se viste de río’ y el tercero a ‘Guardianes del Mar de Pinares’.
Pero el carnaval de Cuéllar no terminó aquí, ya que la programación se extiende durante el resto de la semana con nuevas propuestas pensadas para el disfrute de todos los públicos. Hoy, 16 de febrero, de 17.00 a 20.00 horas, el frontón y el pabellón municipal se llenarán de actividad con una gran tarde de hinchables. Juegos, circuitos y sorpresas convertirán ambos espacios en un punto de encuentro para el público infantil y familiar, ofreciendo una alternativa lúdica para seguir celebrando el Carnaval más allá de los desfiles.
Mañana, 17 de febrero, de 17.00 a 19.00 horas, el Pabellón Municipal acogerá la tradicional nocillada y el baile de carnaval. Una cita ya clásica en el calendario festivo que combina merienda y música para fomentar la convivencia y la participación vecinal, especialmente entre los más pequeños, que podrán acudir disfrazados y disfrutar de un ambiente animado y participativo.
La programación se cerrará el miércoles 18 de febrero a las 18.00 horas con el Entierro de la Sardina, uno de los actos más simbólicos de estas fechas. El evento incluirá la quema y una sardinada popular para los asistentes, todo ello amenizado por el grupo de dulzainas y tamboril Grupo El Quemadal, que pondrá el acompañamiento musical a un final de Carnaval cargado de tradición y ambiente festivo.
