La encargada de dar forma al Archivo-Museo de los Condes de Puñonrostro es Alicia Gutiérrez de la Cámara, fundadora del estudio Segoviarquitectura. Convertirá una casa de canónigos del siglo XII y una fábrica de tapones del XX en un espacio expositivo del XXI que también guardará un archivo histórico con más de un millón de documentos. Un reto arquitectónico mayor que los 400 metros cuadrados que ocupará el edificio.
“El edificio tiene dos partes, la crujía románica, que está protegida, y la nave que está detrás, que fue la fábrica de tapones de la familia Llorente. Un nave enorme de 18 metros de largo a dos alturas donde estaba la maquinaria de la fábrica. Esa parte, no está protegida, al contrario, está catalogada como un elemento disruptor en el barrio”, explica la arquitecta.
El nuevo reparto de espacios convierte la zona protegida en la antesala de acceso y la nave industrial en una gran sala principal a doble altura con un patio central característico segoviano. “El patio es una imposición del convenio urbanístico, pero nos ha venido bien porque nos permite unir a nivel espacial y visual la gran sala en dos alturas”, explica Gutiérrez de la Cámara.
La luz también será un elemento importante en el museo. “El lucernario del patio va a tener un cerramiento retráctil que nos permitirá manipular la luz en función de las necesidades de las exposiciones o eventos que acoja”.
Mientras comienzan las obras, el paseo virtual por el futuro museo comienza por la portada románica. “A la derecha estará la zona de recepción y a la izquierda la sala introductoria que es donde irá el árbol genealógico de la familia. Si sigues a la izquierda llegas a la sala principal con el patio en el centro delimitado por pilares. Luego ves, justamente en el centro, lo que se llama la cuña que es una zona de escaleras, baños, etc… En la zona de la crujía protegida, en la parte de arriba, hay una vivienda. En el sótano, al que se entra por la travesía de las Canonjías hay espacio para el archivo y una sala de exposiciones temporales”, describe la arquitecta, que se sabe de memoria cada rincón del proyecto.
“El lucernario del patio va a tener un cerramiento retráctil que nos permitirá manipular la luz en función de las necesidades de las exposiciones o los eventos que acoja”
“Es maravilloso. Me está encantando hacerlo. Toda la labor de rehabilitación es apasionante. Además, me ha gustado muchísimo trabajar con profesionales como, Ricardo Cáceres, que es el arqueólogo del proyecto, que me está enseñando un montón de cosas. Además, espacialmente va a quedar muy bien”, comenta Gutiérrez de la Cámara, que ha tenido libertad a la hora de diseñar los espacios. “Estaba condicionada por la zona que está protegida, pero en la zona que no lo estaba sí ha habido libertad”.
La arquitecta recibió el encargo de la Fundación Condes de Puñonrostro de realizar un anteproyecto. “Les gustó y seguimos para adelante”. Para Gutiérrez de la Cámara, este será su primer museo, pero no su primer edificio público o proyecto grande. Licenciada cum laude en la Universidad Politécnica de Madrid, trabajó en la construcción de los estadios de Qatar para el Mundial de 2022 o en el Bernabéu. También trabajó en la segunda fase de la UVA madrileña. “Pero al final, Segovia te trae de vuelta”, confiesa la arquitecta originaria de Otero de Herreros.
