Aunque en el día a día se producen cada vez más avances para eliminar las barreras que impiden a las personas con algún tipo de discapacidad desarrollarse con normalidad, en el ámbito del deporte —y especialmente en disciplinas como el montañismo— aún queda mucho trabajo por hacer.
No obstante, son cada vez más los recursos que buscan mejorar la inclusión. Entre ellos destaca el uso de sillas joëlette, que permiten a personas con problemas de movilidad desplazarse por terrenos escarpados donde una silla de ruedas convencional no podría hacerlo. En el caso de las personas invidentes o con visibilidad reducida, existen también las barras direccionales, un elemento que incrementa su autonomía a la hora de caminar por la montaña o por pistas forestales.
El grupo de montaña La Acebeda, de La Granja de San Ildefonso, ha comenzado el año poniendo a prueba una de estas barras direccionales en una experiencia muy especial que permite a estas personas disfrutar de la naturaleza en igualdad de condiciones.
“No es una actividad que ofrezcamos como tal, pero queremos que la gente y sobre todo los socios sepan que esto existe y que es posible hacerlo”, explicaba Juana Tur, miembro del grupo, quien participó en la actividad junto a Sara, una mujer invidente que compite en marcha nórdica. “La barra direccional ayuda a caminar mejor, a moverse mejor, sin necesidad de que otra persona te lleve del brazo”, señalaba Tur. “Para ella es como poner una barandilla en la montaña”.
Desde el grupo destacan que para ejercer de guía en este tipo de actividades no es necesario contar con ningún título específico, sino disponer de un conocimiento básico de la montaña y de las rutas disponibles. Aun así, recomiendan que las personas invidentes que participen en estas salidas tengan cierta experiencia previa en entornos naturales. En cualquier caso, subrayan que también es posible realizar rutas por pistas forestales, de menor dificultad y perfectas para quienes quieran iniciarse en este tipo de actividades.
“Por desgracia, para preparar estas actividades y conseguir la barra direccional tenemos que recurrir a nuestros propios medios, porque no existe ningún tipo de ayuda”, lamenta Tur. Como ejemplo, señala a la Comunidad de Madrid, donde sí se ofrecen apoyos de este tipo a asociaciones de montañismo a través de la federación madrileña, algo que echan en falta en la vertiente segoviana. Aun así, confía en que iniciativas como esta sirvan para visibilizar la necesidad de más apoyos y para que cada vez más personas puedan acceder a la montaña sin barreras.
Desde La Acebeda continúan apostando por este tipo de iniciativas, convencidos de que la accesibilidad en la montaña no debería depender del esfuerzo individual, sino de un compromiso colectivo.
