La Real Fábrica de Cristales presentó en la tarde de ayer ‘Ouroboros’, la cuarta y última muestra de la artista multidisciplinar Laura Torrado, en el marco de un ambicioso proyecto patrocinado por la Diputación Provincial de Segovia como parte del ciclo ‘Mujeres artistas en la España Contemporánea’, que la institución puso en marcha en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente.
La exposición se desarrolla de manera simultánea en cuatro sedes: las capillas de la Piedad y de San Frutos de la Catedral de Segovia, el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia, la Real Fábrica de Tapices de Madrid y la propia Real Fábrica de Cristales, que presenta la cuarta y última muestra en sus históricos espacios.
La colaboración de la Real Fábrica ha sido fundamental. Se han producido obras de cristal especialmente diseñadas para presentarse en las cuatro sedes del proyecto, gracias a la habilidad y destreza del equipo de sopladores y talladores de la Fábrica que han sabido interpretar con precisión los diseños e indicaciones de Laura Torrado. Para ello, han utilizado la tradicional técnica del vidrio soplado, inventada en el siglo I a.C., que sigue viva hoy, habiendo sido reconocida por la UNESCO como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
Laura Torrado, una de las creadoras más reconocidas del panorama nacional, combina vidrio y cristal con otros materiales y técnicas tradicionales, como tejidos, cerámicas, vídeos, dibujos, fotografías e instalaciones. La cuidadosa integración de luces, sombras, texturas y tonalidades genera escenografías con una fuerte carga emocional y teatral que dialogan con el espacio histórico de la Real Fábrica, ofreciendo al público una experiencia visual única en la que tradición, oficio y arte contemporáneo se encuentran y se reinventan.
El título de la muestra, Ouroboros, hace referencia al símbolo de la serpiente de regeneración constante, en el que principio y fin se confunden, evocando el ciclo eterno de la vida, la muerte y la regeneración. En la obra de Torrado, este concepto se convierte en una metáfora del diálogo entre pasado y presente, entre la continuidad de los saberes artesanales y la transformación constante de la creación artística.

