La Diputación de Segovia rescata la memoria de ‘El corro de los mozos’ de Riofrío de Riaza en una nueva publicación. Un estudio realizado por el antropólogo Honorio Velasco y el etnógrafo Guillermo Herrero que pretende dar a conocer el significado de este rito y su evolución a lo largo del siglo XX.
La publicación, editada por la institución provincial, ahonda en un rito que tenía lugar cada año en el marco de las fiestas de San Miguel, a finales de septiembre. Durante la presentación, que contó con la presencia de sus autores, éstos explicaron que “este juego, sin paralelo en la provincia, debió ser en origen un rito de paso para los jóvenes que iniciaban su preparación para la vida adulta”.
Originalmente consistía en un grupo de mozos dispuestos en círculo en la plaza, que rodeaban una mesa con botellas de aguardiente, anís, unas bandejas de pastas y unos paquetes de tabaco. Una vez sentados, el grupo decidía, mediante una especie de subasta, quién iba a sacar la imagen de San Miguel en los palos delanteros y en los traseros. En este corro había un “guardamozas, armado con un cinto que daba vueltas a su alrededor para proteger el espacio de las bromas de las mozas y el público, quienes intentaban irrumpir con acciones como pintarles la cara o meter un perro por medio del corro”. Lo que antaño era una ceremonia solemne donde los mozos vestían sus mejores trajes, hoy ha derivado en una celebración más informal y lúdica, en la que los jóvenes con su traje de peña acaban cubiertos de diferentes líquidos y espumas, momento en el que inician las carreras detrás de las chicas para llevarlas en brazos al pilón del pueblo.
El libro analiza el rito y lo enmarca en un contexto histórico y geográfico. Riofrío de Riaza es un municipio situado en la falda norte de la Sierra de Ayllón, al pie del puerto de La Quesera y catalogado como el más alto de la provincia de Segovia, cuya identidad ha estado marcada por aspectos como el Hayedo de La Pedrosa, la industria del torneado de madera o el cultivo de patata. Estos dos últimos hitos están asociados al francés Pierre Delon, cuya deuda con el pueblo quedó reflejada en una placa en su honor situada en un sillón de la iglesia parroquial.
La investigación documenta con detalle la metamorfosis del ‘corro de los mozos’ y la interpreta como una evolución social del pueblo. Los autores identifican cuatro periodos clave: una etapa tradicional, que abarca desde que existe información del juego hasta la década de los años 70, en la que el rito permanece rígido, con escasas innovaciones y un ‘ayuntamiento de mozos’ que imponía multas por cualquier falta de compostura; un periodo aperturista donde la rigidez de las normas comienza a suavizarse; una fase de “exaltación de la diversión” a finales de los 90 protagonizada por los hijos de emigrantes que marcharon a la gran ciudad, pero conservan casa en el pueblo; y una cuarta y actual en la que resulta complicado encontrar participantes y en la que es el colectivo femenino quien ha dado un paso al frente a la hora de organizar el evento.
El vicepresidente primero y diputado de Cultura, Juventud y Deportes, José María Bravo, incidió en que la motivación de esta publicación viene de “una labor necesaria para que los vecinos de Riofrío de Riaza profundicen en el conocimiento de sus raíces ya que se trata de una de las tradiciones de carácter inmaterial más pintorescas de nuestra provincia”.
