ARMUÑA
Armuña se asienta a unos 1000 metros de altitud sobre el nivel del mar, sobre un páramo relativamente llano de terreno arcilloso, ocasionalmente roto por promontorios montuosos donde crecen encinas, pinos, robles y monte bajo que sirven de hábitat natural a una variada fauna de mamíferos (ciervos, conejos, corzos, jabalíes, liebres y zorros), complementada por una rica y variada avifauna compuesta de aves rapaces (águila real, búho real y halcón peregrino), así como una multitud de aves más pequeñas que habitan en los bosques y campos colindantes; y las oquedades erosionadas por las corrientes de agua del río Eresma, el río Moros y de los arroyos Tormejón y del Encinar que humedecen y fertilizan sus tierras donde se cultiva cereal y legumbres en la parte seca y arboleda con huerta en la vega húmeda. Y en todo su término municipal se pastorea el ganado, fundamentalmente bovino y ovino.

Se ubica entre las poblaciones de Miguel Ibáñez al noreste, Pinilla de Ambroz al sureste, Añe al sur y San Pedro al oeste, en la comarca de Tierra de Sepúlveda, a escasos 29 km al noreste de la capital provincial.

Actualmente está poblada por unos 225 habitantes, cuyo gentilicio es armuñanos. Históricamente los moradores de esta puebla han venido dedicándose a la industria agropecuaria, agricultura de secano con huerta y ganadería de trabajo y despensa.
En la actualidad, la puebla de Armuña suma a su histórica actividad agropecuaria, una creciente actividad de cultivo de vides y elaboración de vino y el llamado turismo arqueológico que viene a visitar el Yacimiento del Cerro Tormejón y la villa romana de Las Termas, así como al turismo de naturaleza y senderismo rural.
El nombre “Armuña” procede del término árabe -Al-Munya-, que significa “la huerta” o “la granja”. No obstante, en un documento de 1247 conservado en el archivo catedralicio, que hace referencia a la distribución de rentas por parte del cabildo catedralicio segoviano, este lugar aparece nombrado como -Al Almunnuela-.

Durante la dominación musulmana de estas latitudes, se perfeccionaron los sistemas de riego que posibilitaba la cercanía del río Eresma, convirtiendo estas tierras en un enclave de gran riqueza agrícola, esencial para la retaguardia de la Marca Media.
El solar que ocupa la puebla de Armuña y sus aledaños, ya fue lugar de asentamientos humanos en el muy lejano pasado, como nos muestran los restos hallados en el Yacimiento Arqueológico del Cerro Tormejón, ubicado a unos 2,5 k al norte de la puebla, que nos hablan de hallazgos de vestigios de asentamientos humanos de épocas tan remotas como el III milenio a.C., y añaden los entendidos en la materia, que siguió siendo lugar habitacional para las diferentes tribus o pueblos que pasaron por el centro peninsular hasta el final de la dominación visigótica de la Península Ibérica con la invasión agarena en el siglo VIII.



Durante tan dilatado periodo de tiempo, por Armuña pasaron moradores tan variados como: en la Edad de Bronce (cultura de Cogotas I); en la Primera Edad de Hierro (cultura del Soto de Medinilla); en la Segunda Edad de Hierro (Los Vacceos y los Arévacos), seguidos de las épocas romana y visigoda.
Sobre mediados del siglo pasado, se descubrió en Armuña una impresionante villa romana con mosaicos polícromos de gran calidad, datados en el siglo IV d.C. en el paraje conocido como “Las Termas”. Estos hallazgos pasaron a engrosar los fondos del Museo de Segovia.

La Reconquista cristiana del territorio peninsular llegó hasta Toledo a finales del siglo XI, 1085, cuyas huestes iban encabezadas por el entonces paladín real y luego también yerno del rey Alfonso VI el Bravo, don Raimundo de Borgoña, quien en 1091 se casaría con la hija mayor de Alfonso VI, doña Urraca, luego reina de León y Castilla como doña Urraca I la Temeraria. Raimundo de Borgoña murió en Grajal de Campos (León) el día 20 de septiembre de 1107.
Las tierras donde se asienta Armuña fueron repobladas por las entonces recientemente creadas Comunidades de Villa y Tierra, en este caso la de Segovia, con gentes cristianas del norte peninsular que construyeron barreras defensivas y edificios con simbología y credo cristiano, como iglesias y ermitas, y civiles, donde alojarse, quedando luego enclavada en el sexmo de Santa Eulalia.

Pasada la mitad del siglo XX, Armuña, como la mayoría las pequeñas poblaciones del mundo rural de prácticamente toda España, sufrió el despoblamiento por la emigración de su juventud a las ciudades en busca de mejor calidad de formación y vida.
No obstante, durante los últimos tiempos, se han acelerado las nuevas formas de comunicación y trabajo en remoto que están, en parte, paliando la despoblación rural con la creación de muchos puestos de trabajo no presenciales y nuevas líneas de negocio como son el turismo educacional, (arqueológico, rural y senderismo), también de Armuña.

Patrimonio histórico artístico. Iglesia de San Bartolomé construida sobre traza gótica del siglo XVI con planta de tres naves y torreón campanario. Alberga un notable retablo mayor del siglo XVII y una Cruz procesional de finales del siglo XVI; las ermitas, del Humilladero y la de San Roque en la puebla y otras dos fuera del casco urbano, la románica de Tormejón y las ruinas de Pinillos; los molinos harineros: el Caldillas y el de Hornos. Zona arqueológica: Cerro del Tormejón, yacimiento del Cerro del Otero y villa romana de Las Termas.
Celebra su fiesta Bartolomé, entre los días 22 al 25 de agosto.

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* Juan Fco. Sanjuán Benito
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