La Gimnástica Segoviana lleva todo el invierno sorteando las suspensiones de sus partidos de casa por culpa de la nieve, pero finalmente no pudo evitar que la nevada que cayó sobre Segovia en la noche del sábado en el campo de La Albuera volviera a dejar el terreno de juego con un manto de seis centímetros de nieve a pocas horas de comenzar el encuentro que el conjunto azulgrana debía disputar ante el Marino de Luanco.
Una cosa es que nieve el sábado y se pueda organizar un ‘escuadrón de limpieza’ del campo como sucedió en el partido frente al Rayo Cantabria, y otra muy distinta que a las ocho de la mañana amanezcas con una nevada de varios centímetros sobre un terreno de juego demasiado castigado ya por las inclemencias del tiempo.
Así que, reunidos sobre el blanco campo de La Albuera el trío arbitral, el delegado federativo y los representantes de ambos equipos, y comprobando que resultaba imposible el poder celebrar el partido, se decidió la suspensión del encuentro, no sin que el Marino hiciera constar su descontento por esta suspensión, alegando que esta situación se debía haber previsto y avisando de reclamaciones y peticiones de compensación por el desplazamiento realizado.
La Segoviana, que de momento no controla la climatología ni tiene a su disposición los medios para poder retirar varias toneladas de nieve en unas pocas horas (otra vez), sólo pudo ponerse a disposición del club asturiano para escoger una fecha entre semana que sea la menos perjudicial, pero poco más.
La suspensión del partido no saca a la Segoviana de los puestos de fase de ascenso, pero sí le hace perder el paso con respecto al Deportivo Fabril y al Oviedo Vetusta, que ganaron en sus respectivos compromisos y se sitúan ahora a seis y cuatro puntos respectivamente del conjunto azulgrana, en una jornada en la que destacaron dos goleadas importantes, la del Valladolid Promesas frente al Real Ávila (7-2), y la del Rayo Cantabria frente al Sámano, al que superó por un contundente 7-0.
