Desmedido. Y, sobre todo, concentrado en menores de 30 años, con especial incidencia -casualidad, seguro- los viernes y los lunes. No me extraña; es lo que hemos construido.
Primero, por ley. Los trabajadores -me parece un bien fundamental- tienen derechos. El problema llega cuando algunos de estos derechos son mal entendidos o excesivamente laxos: hoy se puede faltar hasta tres días al trabajo sin dar explicaciones y sin que el empresario pueda siquiera preguntar. Barra libre para el ventajista. Y aquí poco podemos hacer como individuos: nuestra capacidad de influencia sobre la redacción de las leyes es, siendo generosos, limitada.
Pero también es un problema de educación. Y ahí sí tenemos mano, especialmente en la formación a través del deporte, aunque a veces nos equivocamos: mientras que la asistencia a clase es innegociable, la asistencia a entrenamientos y compromisos deportivos suele relativizarse.
Mi edad me ha permitido pasar por muchos roles: deportista, observador, entrenador y padre. Como joven deportista, no nos importaba perdernos el viaje de fin de curso a Baleares o a Italia si coincidía con partidos o entrenamientos. Había un compromiso. Y, qué demonios, nos apetecía más jugar. Perdíamos una oportunidad de viajar, sí, pero así funciona la educación en este país: el deporte vive al margen de la escuela y eso genera estas incompatibilidades.
Como padre de hijo futbolero, he visto justificar ausencias porque hacía frío, porque nevaba o porque al día siguiente había examen. Precisamente, mi hijo disfruta de una beca deportiva en una universidad estadounidense. Allí, faltar a entrenar porque te duele la tripa, sin causa justificada, conlleva una sanción económica. No se trata de castigo, sino de responsabilidad y de integración entre la formación académica y la deportiva.
Corrijamos lo que está en nuestra mano con la formación de nuestros hijos, para ayudar a la FES, con el paso del tiempo, a publicar un informe con resultados distintos: reducción del absentismo y un compromiso indudable de las personas con sus deberes.
