Es muy probable que, mientras ustedes estén leyendo estas líneas, se haya producido el desenlace que haya encumbrado al campeón del Open de Australia 2026.…o no, porque conociendo precedentes, ya no sólo en semifinales, sino de la trayectoria de ambos finalistas, es posible que Djokovic y Alcaraz sigan ejecutando saques que cualquier radar de tráfico lo catalogaría como delito por exceso de velocidad, mandándose obuses desde el fondo de la pista como si se debieran dinero, realizando dejadas que dibujan parábolas inverosímiles pasando a milímetros de la red y haciendo que las pelotas se fundan recién tocan el suelo y se conviertan en un componente más de la superficie.
Pocos, por no decir ningún otro deporte es capaz de mantener la atención de partidos que superan las cinco horas con la misma facilidad que ambos protagonistas se secan el sudor de la cara con una toalla durante un par de minutos para volver a la batalla, no sólo física, sino mental. Son animales competitivos, que deben gestionar que en momentos del partido van a estar arriba o abajo en el marcador, sometidos, y en otros resurgirán de un modo que el resto de los mortales podríamos calificar de milagro…y que en la mayoría de ocasiones, un par de pulgadas marcan la diferencia. Para que luego nos quieran vender algunos que si soy delantero no puedo hacer esfuerzos en la presión o en el repliegue.
Deseando que Carlitos gane esta final, lo de Nole es Historia con mayúsculas. Ha ganado todo, superando (aunque nos duela) a Federer y Nadal. Algún “periodista” se atrevió esta semana a considerarle actor secundario en esa terna de figuras y el de Belgrado, con el poso que dan los 38 años prefirió hablar y demostrar sobre la pista central del Melbourne Park que esos comentarios, además de irrespetuosos, carecen de validez alguna.
Siempre he sentido devoción por los deportistas balcánicos. Esa admiración siempre ha ido de la mano de momentos de irritabilidad por hacer de la dificultad un estímulo que hacía aflorar el talento individual y que, desgraciadamente, nos fastidiaba por ganar a los nuestros.
Savicevic, Mihajlovic, Pancev, Stojkovic, Stankovic, Danilovic, Divac, Bodiriga, Stojakovic, Jokic, Vujovic, Vukovic, Portner…Talento infinito, y Nole Djokovic en lo más alto.
