La histórica Cacera de San Lorenzo, uno de los sistemas de riego tradicionales más antiguos de Segovia, ha visto finalmente garantizada su continuidad tras la resolución favorable de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que ha confirmado de forma definitiva la concesión de agua para este aprovechamiento histórico al Ayuntamiento de Segovia, que pasa a ser oficialmente titular del aprovechamiento de aguas superficiales procedentes de los ríos Eresma y Ciguiñuela. La decisión pone fin a varios años de incertidumbre administrativa y debate político sobre la compatibilidad entre la normativa actual de aguas y los usos tradicionales ligados al patrimonio segoviano.
La concesión, destinada al mantenimiento y conservación del paraje pintoresco del Conjunto Arbolado y Alamedas de la ciudad, autoriza un caudal medio equivalente de 85 litros por segundo entre noviembre y junio, y de 42,5 litros por segundo de julio a octubre, con un volumen anual concedido de 2.680.560 metros cúbicos y un plazo de vigencia de 25 años, que desde la Comunidad de regantes consideran “razonable y dentro de la legalidad”.
El aprovechamiento cuenta con dos tomas: una ubicada en la Cacera de San Lorenzo, que capta agua del río Eresma para el riego de las huertas del barrio, y otra situada en la Cacera de la Borra, que toma agua del río Ciguiñuela. Ambas infraestructuras están destinadas a garantizar el correcto mantenimiento ambiental, paisajístico y patrimonial de uno de los espacios más emblemáticos de Segovia.
La cacera ha sido durante siglos un elemento clave en la configuración del paisaje del valle, declarado Paraje Pintoresco y Bien de Interés Cultural. Sin embargo, la aplicación estricta de la Ley de Aguas llevó a la CHD a revisar numerosos aprovechamientos históricos, incluido el de esta acequia, al considerar que no contaba con una concesión plenamente adaptada a la normativa vigente. Como explica Jesús Fuentetaja, abogado y representante legal de la Comunidad de Regantes, “el conflicto administrativo comenzó cuando la CHD notificó la extinción de la concesión histórica. En 2016 se solicitó una nueva autorización, que fue denegada por el plan hidrológico vigente, y posteriormente, en 2023, una nueva solicitud también fue rechazada. Durante años hubo cruces de competencias y enfrentamientos, buscando cómo podía mantenerse en funcionamiento la cacera.”
Fuentetaja subraya la importancia patrimonial y cultural del sistema: “La Cacera de San Lorenzo forma parte del Paraje Pintoresco del Conjunto Arbolado y Alamedas, y es un bien de interés cultural. Su agua es esencial para el mantenimiento del paisaje histórico y de las huertas del barrio, y por eso la concesión tuvo que ser reconocida como interés público, más allá del uso particular de los regantes”.
El conflicto histórico de la cacera se explica también por la evolución legal: “Hasta mediados del siglo pasado, las concesiones podían consolidarse por uso pacífico durante más de 20 años, pero ahora esto está prohibido. Además, la concesión original estaba compartida con la antigua Fábrica de Loza. Cuando la fábrica dejó de operar, la concesión se extinguió para todos los concesionarios, incluyendo a los regantes”, explica Fuentetaja.
Finalmente, la entrada del Ayuntamiento como titular de la concesión fue decisiva: “El Ayuntamiento ha trabajado de la mano con los regantes para cumplir todos los requisitos administrativos. Gracias al informe de Cultura que reconoce el valor patrimonial de la cacera, la CHD pudo otorgar la concesión al Ayuntamiento, con la salvaguarda de la instalación hidráulica por 25 años, el máximo que permite la ley. Esto asegura que la cacera seguirá funcionando y que las huertas tradicionales no se pierdan”, añade Fuentetaja. En este sentido, también ha querido agradecer la labor realizada desde el gobierno local, tanto en la época del PSOE, cuando se produjo el fin de la concesión original, como en la actual y señala el interés mostrado por todas las agrupaciones políticas de Segovia, independientemente de su color político, por “preservar un patrimonio tan importante para la ciudad”.
El abogado también destaca la dimensión histórica y social de la acequia: “La Cacera de San Lorenzo tiene más de mil años, posiblemente desde la segunda repoblación de Segovia, y su tipología podría remontarse a los moriscos que se asentaron en la zona. Además de su valor histórico, regula la vida agrícola y paisajística del barrio. Sin su agua, las huertas se perderían y podrían convertirse en solares, alterando el paraje pintoresco y la identidad histórica de la ciudad”.
El gran cambio con esta concesión es que no se lleva a cabo directamente con los propios regantes, sino que el titular es el Ayuntamiento de Segovia, quien tendrá que reunirse con ellos para acordar cómo se gestionará el uso de la cacera a partir de ahora, una negociación para la que ambas partes han mostrado una “muy buena disposición”, como señalaba Fuentetaja.
Con esta resolución, se cierra uno de los capítulos más significativos de los recientes debates sobre la gestión del agua en Segovia, y se abre una nueva etapa en la que la cacera podrá cumplir su función histórica, ahora con respaldo jurídico pleno, conciliando tradición, sostenibilidad y normativa moderna.
