La formación de los artilleros en Segovia es un pilar fundamental del prestigio de la ciudad, consolidado a través de la Academia de Artillería, el centro docente militar en activo más antiguo del mundo, que ha formado a generaciones de artilleros destacados en todos los campos, incluyendo ministros, virreyes y académicos, arraigando una reputación de excelencia y liderazgo
La Academia de Artillería no solo aporta un valor histórico y militar, sino que integra a Segovia en una red de excelencia científica y educativa que perdura en 2026. Fue pionera en la enseñanza de la química y la ingeniería en España, impulsando la modernización industrial del país.
En su Sala de Ciencias y Tecnología nos muestra la adecuación de la Academia de Artillería desde su fundación al desarrollo científico de su tiempo, como consecuencia de la naturaleza eminentemente científica de una gran parte de los estudios que en ella se llevaban a cabo, no sólo con el empleo de la Artillería, sino también con la investigación, desarrollo, fabricación y mantenimiento de las piezas y su munición, de los cuales los artilleros han sido responsables a lo largo de la historia. La física, y en particular la balística, la química, en su relación con la metalurgia y con las pólvoras y explosivos, la topografía, la mecánica, la electricidad y la electrónica, y las matemáticas como base fundamental, han estado siempre presentes en los planes de estudios del Real Colegio y de la Academia de Artillería en la actualidad.
La contemplación de esta sala nos lleva a meditar sobre una época en la que los artilleros eran tanto científicos como técnicos y tácticos, siendo capaces de realizar tareas de diseñar y fabricar un cañón, ponerlo en posición y hacer fuego con él. Esta formación de élite hizo que se les concediera el título de ingeniero industrial desde 1894 hasta la creación de la Academia General Militar en 1928. A partir de ese momento, la enseñanza artillera pierde el carácter eminentemente científico para centrarse fundamentalmente en los aspectos tácticos y técnicos.
Estos brillantes resultados de los artilleros, que estaban al tanto de todos los progresos y avances tecnológicos, científicos y militares de la época, se vio reflejada en su participación en las exposiciones universales del siglo XIX.
Las Exposiciones Universales
La Exposición Universal es una manifestación de carácter internacional en la que se exhiben una serie de productos de diferentes países para estimular la producción, el comercio, la cultura o las ciencias. Estas muestras tienen sus orígenes en las ferias medievales, que atraían desde regiones lejanas a comerciantes y curiosos de la más variada condición. En ellas se intercambiaban desde los artículos más conocidos de uso cotidiano hasta los más exóticos e innovadores.
La primera exposición universal, organizada por el príncipe Alberto de Sajonia, se inauguró en Londres, en 1851, con la idea de representar la unión del género humano mediante la industria. Para esta exposición se construyó un pabellón central, realizado por el ingeniero especialista en invernaderos Joseph Paxton, que consistía en una enorme edificación de hierro y vidrio que representaba la utilización más racional de la época de los elementos desmontables.

Las siguientes exposiciones: Nueva York (1853), Múnich (1.854), París (1.855), Viena (1873), Filadelfia (1876), París (1.878) y Barcelona (1.888), siguieron el modelo británico, culminando en la exposición de París de 1.889 y la edificación de la Torre Eiffel, que se convirtió en uno de los símbolos más conocidos del mundo.
En 1928 se creó en París una oficina internacional con el fin de regular las exposiciones universales. Se fijó en seis meses la duración de cada muestra y en quince años el período que debía transcurrir para que un mismo país pudiera organizar dos exposiciones consecutivas
La exposición de Sevilla, celebrada en 1.992, coincidió con el centenario del descubrimiento de América. Con un total de cerca de 42 millones de visitas y la participación de 110 países, la convirtieron en la más universal de todas las exposiciones.
La última Exposición Universal celebrada fue la Expo de Osaka, que tuvo lugar del 13 de abril al 13 de octubre de 2025 en la isla artificial de Yumeshima, en la bahía de Osaka, Japón. Bajo el lema “Diseñando la sociedad del futuro para nuestras vidas”, atrajo a más de 25 millones de visitantes en sus 184 días de duración.

Participación de la Artillería en las primeras exposiciones
La Artillería, que tenía a su cargo durante el siglo XIX la fabricación, recomposición y conservación de material de artillería, armas portátiles y municiones, participó y fue premiada en varios de estos grandes certámenes internacionales.
En la Exposición Universal de Viena, en 1873, la Pirotécnica Militar de Sevilla participó con una colección de espoletas, estopines y cartuchos, obteniendo una cédula de mérito y diploma. Las fábricas de Trubia, Toledo, Oviedo, el Museo de Artillería y la Fundición de Bronces de Sevilla, esta última por el cañón de bronce de 8 cm, también fueron galardonadas.

En la exposición de Filadelfia de 1876, primera gran exposición universal organizada en Estados Unidos para conmemorar el Centenario de la Declaración de Independencia, la Fundición de Bronces de Sevilla obtuvo medalla y diploma de honor por el cañón de acero de montaña. También la Fábrica de Trubia alcanzó tres diplomas por la presentación de carbones, hierro forjado y acero fundido, los mismos galardones que el Museo de Artillería, la Fábrica de Armas de Oviedo y la Fábrica de Armas blancas de Toledo, que desde 1777 estuvo a cargo del Cuerpo de Artillería.
En las exposiciones de Londres y la de París de 1.855, las fábricas de Armas de Toledo, Oviedo, y la de Trubia, por el busto fundido en bronce de Francisco de Asís Borbón, también alcanzaron importantes premios.

Exposición Universal de París de 1878
En el Campo de Marte y en la colina llamada El Trocadero se construyeron los edificios para la Exposición Universal de París de 1878. También se ocuparon algunos espacios para varios pabellones anejos y la feria de Ganados en ambas márgenes del río Sena y en una parte de la Explanada de Inválidos.
En la zona más elevada de la meseta de El Trocadero se construyó un palacio de piedra con su fachada principal al río. En este privilegiado lugar, el 1 de mayo de 1878, el mariscal de Mac-Mahon, presidente de la República, declaró inaugurada la exposición. Participaron 36 países con más de 53.000 expositores, de los que 6.672 pertenecieron a la Sección Española
Nuestra manifestación militar fue la más numerosa. Se presentó un catálogo que comprendía, los reglamentos y medios de enseñanza de las escuelas y academias, detalles de la organización del Ejército, productos de las diferentes industrias de guerra, diferentes planos, modelos y ejemplares de materiales.

En esta exposición la Academia de Artillería participó con una memoria descriptiva, una litografía y un álbum de vistas fotográficas en el que figuraban su puerta principal, patio de orden, biblioteca, salas, aulas, laboratorios y los polígonos de baterías de costa, sitio y de morteros. También expuso los catálogos de sus gabinetes de ciencias naturales, museos y biblioteca, junto con setenta y cinco obras de texto encuadernadas especialmente para la ocasión, algunas de ellas editadas en Segovia, como el Curso de Análisis Trascendente. Bueno. Segovia 1876; el Curso de Mecánica aplicada a las máquinas. Pérez. Segovia 1868.1871; Óxidos y Sales. Carrasco. Segovia 1866; Los ingredientes de la pólvora de guerra (Salitre, azufre, Carbono). Segovia 1872; Curso de Topografía y elementos de Geodesia. Sanz. Segovia 1872; Notas sobre la fabricación de las piezas de artillería de hierro colado. Aspiroz. Segovia 1864/1860 y Confección sobre puentes militares. Piñera. Segovia 1874.
Se completó la participación de la Academia con una colección de planos y dibujos realizados por los cadetes y más de treinta trabajos publicados por miembros del Cuerpo de Artillería, muchos de ellos editados en Segovia. Entre ellos podemos destacar el Atlas histórico genealógico, cronológico, sincrónico y geográfico de la Península Ibérica, Imprenta y Librería de D. Juan de Alba.1874.
Especial mención merece Juan Becerril y Blanco, soldado alumno de la Academia de Artillería, autor de uno de estos trabajos. Significar también que se expuso una lombarda del siglo XV, procedente del Alcázar de Segovia, y una culebrina de hierro forjado también del siglo XV, procedente del Castillo de Cuéllar (Segovia).
De las recompensas concedidas, España, con 2.482, ocupó el tercer lugar, detrás de Francia y Gran Bretaña, alcanzando nuestro Ministerio de la Guerra numerosos premios individuales y colectivos.
Los modelos que presentó la Artillería en esta exposición universal fueron muy valorados por los artilleros de todos los países participantes. Como resultado, se premió con la Cruz de la Legión de Honor al coronel Iruegas, director del Museo.
Exposición Universal de Barcelona de 1888
Barcelona de 1888 fue la primera exposición universal que se celebró en España. Este certamen ocupó una superficie de 500.000 metros cuadrados. En la nave central del Palacio de la Industria se instalaron los diferentes fondos de la participación del Ejército. El Cuerpo de Artillería participó con un gran número de fotografías, planos, dibujos, proyectos y modelos.
En esta exposición se concedieron diecisiete medallas de oro, una de plata, una de bronce, dieciocho diplomas y tres menciones honoríficas a establecimientos e individuos del Cuerpo de Artillería. Entre los artilleros galardonados se encontraban Fernando Alvarez de Sotomayor, ingeniero proyectista; Isidoro Cabanyes Olcinellas, técnico distinguido, autor de varios proyectos y uno de los precursores de la aviación en España, y Eduardo Verdes Montenegro, técnico sobresaliente y proyectista, al que se le concedió el título de ayudante del rey Alfonso XII por el diseño del cañón de bronce comprimido de 15 cm.

La Academia de Artillería presentó en esta exposición una colección de dibujos realizada por sus cadetes. Por la excelencia de todos los objetos que presentó y por la gran instrucción que en su conjunto recibían sus alumnos, se la concedió, el 9 de diciembre de 1888, el “Diploma de Honor” de la Exposición Universal de Barcelona,
La formación de artilleros, a través del Real Colegio de Artillería, ha dado un gran prestigio histórico a Segovia, convirtiéndola en un foco de innovación científica y tecnológica que ha proyectado su nombre mucho más allá de lo puramente militar.
La Academia de Artillería, impulsora de una buena parte de la industrialización de nuestro país, en la actualidad no solo imparte formación, sino que promueve el desarrollo tecnológico constante para mantener la eficacia de nuestro Ejército en el ámbito de la defensa.
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* Correspondiente RAH


