José María Avrial y Flores. Interior de la iglesia de San Millán. Aguada. 1843. En su libro Recuerdos y Bellezas de España (1865), el menorquín José María Quadrado escribió admirativamente sobre ese templo, “…más que parroquia de ciudad, rodeada de verde alfombra al otro lado del Clamores. Al par que encanta la armonía del conjunto, pueden estudiarse detalladamente sus partes por lo completas, las tres naves, el crucero, el cuadrado cimborrio con sus cuatro tragaluces, los gentiles arcos de comunicación, las columnas exentas en que apoyan alternando los fasciculados pilares de preciosos capiteles, nada deslustra el interior sino las bóvedas, emplastadas de labores de yeso”.
José María Avrial. Exterior de la parroquia de San Millán. Aguada. 1843. Sigue el texto de Quadrado: “Por fuera no se marca menos graciosamente su contextura; sonríe a la espalda con gravedad por sus bellas ventanas el grupo de ábsides que son tres asimismo, pues aunque falte el lateral del mediodía tiene dos iguales opuestos hacia la torre; ciñe sus dos flancos opaca galería, bien que en sus cerrados arcos asoma apenas uno que otro capitel; las dos puertas adornan con dobles columnas sus jambas y con delicados dibujos sus decrecientes arquivoltas; y las líneas todas del edificio, las curvas y las rectas, las altas y las inferiores, cimborrio, alas del crucero, ábsides, galerías, se advierten festoneadas de cornisas primorosas en cuyos canecillos parecen recién creados por cincel los más exquisitos mascarones y elegantes caprichos”.
Martín Rico y Ortega. San Millán (Segovia). Acuarela. 1856. Museo del Prado. La iglesia románica de San Millán muestra, en su portada occidental, las tres naves de que consta, la central más ancha y alta que las laterales, como era usual en el estilo. Y también deja ver al exterior su cimborrio y su torre. Es un edificio de grandes dimensiones comparado con las viviendas que se alzan alrededor, habitadas por labradores y gentes de oficios artesanales y construidas con mampostería, ladrillos y entramados de madera. Hoy, el edificio que dominaba el barrio es prácticamente invisible por algunos lados, oculto por los grandes bloques de edificios levantados em su entorno.
Ramón María Ximénez. San Millán. Dibujo. 1857. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. A este autor se le hizo el encargo de que dibujara monumentos segovianos que habrían de incluirse en el libro Monumentos Arquitectónicos de España. Vino aquí el año 1857 y dibujó las iglesias de San Millán, San Martín, San Esteban y San Lorenzo. Los dibujos se grabaron al acero y luego se imprimieron dando contenido al libro citado, que se fue editando por entregas, recogiendo en sus páginas, cuidadas y bellas, los monumentos más sobresalientes de cada provincia con vistas generales, plantas, alzados, detalles destacados y un estudio histórico con los datos que entonces se tenían de cada monumento.
Iglesia de San Millán. Portada del lado de la Epístola. Dibujo de Ramón María Ximénez. Grabado al acero de L. Caucharel. 1859. Para el citado libro, de la iglesia de San Millán se imprimieron cuatro espléndidas láminas. La tercera ofrecía a los lectores un capitel de los ábsides menores, otro de la capilla, una sección de la portada, un capitel del ábside central, un detalle de la portada, los cuatro ábsides de la cabecera y la portada del lado de la Epístola, la que aquí se muestra. Los relieves del tímpano no aparecen tan deteriorados como en la actualidad, pero lo que se aprecia hace difícil señalar el tema que ya alguien aventuró: el Juicio de Salomón o la escena de Jesús con la samaritana. Los hierros son de época y magníficos.
Fachada occidental de la iglesia de San Millán. Dibujo de Ramón María Ximénez, grabado de Martínez. 1859. Esta fachada es imponente, ordenada y reflejo de la disposición interior del templo. La nave central es más elevada y ancha que las laterales y la separación de las tres aparece indicada por un pequeño contrafuerte. Una ventana da luz a las naves laterales y tres, posiblemente añadidas con posterioridad a la construcción primera, a la nave central. La decoración de los capiteles consiste en elementos vegetales y las arquivoltas descansan sobre columnas acodadas y machones cuadrados que alternando entre sí. Bajando en altura quedan los atrios norte y sur, entonces cegados. El grabador ha seguido fielmente la obra del dibujante.
Cabecera de la iglesia de San Millán. Dibujo de Ramón María Ximénez Grabado al acero de L. Causerell. 1859. Escrito sobre San Millán en la obra Some account of Gothic Architecture in Spain (1869), por el historiador de arte George Edmund Street: “Entre las iglesias primitivas de Segovia ninguna supera en belleza a la de San Millán… n los ábsides aparece el mismo estilo que caracteriza a la mayoría de los ábsides románicos españoles y análogos detalles, presentando, por consiguiente, fustes semiempotrados, a intervalos ventanas superadas por arcos de medio punto y con columnillas en sus jambas, y cornisas ricamente labradas sostenidas por canecillos”.
Muirhead Bone. Vista desde el Calvario. Aguafuerte. 1926. Podemos leer a Julián María Otero que describió así el barrio: “Plazas irregulares y calles laberínticas, cuestas y escalinatas, rincones y encrucijadas. Todo desierto, todo silencioso. Huertas, siniestras como todas las huertas, que siempre parece que guardan el secreto de un crimen… Corralones convertidos en muladares. Tejeras de negros hornos humeantes. Altas tapias de jardines… Casas de la más variada condición: miserables casas decrépitas, con unas fachadas sórdidas… Caserones vetustos, de aspecto de fortaleza o de residencia de un tribunal o de mansión de un magnate. Y todas, las altas y las humildes, las viejísimas y las viejas y las pocas modernas, más bien modernizadas, dando al transeúnte el aliento de lo trágico que las habita”.
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* Supernumerario de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce
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