Los pasajeros de los autobuses Avanza entre Segovia y Madrid comenzaron el martes su jornada con cancelaciones, retrasos y falta total de información, según denuncian los usuarios, así como situaciones de tensión en la estación de autobuses que complicaron los desplazamientos a primera hora. La situación, que se viene repitiendo desde el pasado 20 de enero según denuncias de usuarios en redes sociales, ha generado indignación entre estudiantes y trabajadores que dependen diariamente del servicio.
Según relatan varios afectados, los autobuses programados entre las 6.30 y las 7.30 horas no salieron, provocando retrasos en las siguientes rutas, congestión y enfrentamientos para acceder a los autobuses posteriores, sin que la empresa ofreciera explicaciones claras ni avisos previos a los viajeros. Algunos pudieron embarcar posteriormente en aquellos autobuses que tenían alguna plaza libre, aunque el transporte se dirigió directamente al intercambiador de Moncloa en lugar de a la cercana Ciudad Universitaria, donde suelen parar varios de los autobuses que se desplazan a Madrid en esas horas. La falta de información y comunicación ha sido constante, incluso para el personal de la taquilla, que, según los testimonios, no recibía instrucciones ni detalles sobre la situación.
Según comentaba Ignacio Hernández, padre de dos estudiantes que se desplazan a diario hacia Madrid: “Desde hace varios días, especialmente el lunes y el martes, prácticamente casi todos los autobuses de primera hora no están saliendo, y lo peor es que la empresa no da ninguna información clara ni se adelanta a explicar qué está ocurriendo”.
A la confusión se suman las explicaciones de los propios trabajadores. Los representantes de los empleados de Avanza, quisieron transmitir sus más sinceras disculpas a los usuarios afectados por la situación y explicaron que no se trata de decisiones de los trabajadores: “Nunca hemos retrasado vehículos de manera intencionada. Cuando ha habido convocatorias de huelga, simplemente hemos ajustado los servicios, nunca hemos hecho algo así directamente. No sabemos si estos incidentes se deben a trabajadores descontentos o a otros factores; incluso hoy aparecieron coches con las correas cortadas y ruedas pinchadas en el centro de transporte. Ni nosotros mismos tenemos una explicación clara”. Según comentan, Avanza tampoco les ha dado ningún tipo de explicación sobre lo ocurrido.
Los representantes de los trabajadores también han emitido un comunicado oficial sobre la situación en la línea: “Desde la representación legal de los trabajadores del centro de trabajo de Segovia queremos trasladar la preocupación existente por la situación que se está viviendo en la línea Segovia–Madrid desde la reorganización de servicios implantada por la empresa el pasado 12 de enero. Ese día se modificaron de forma generalizada los turnos y cuadros de servicio de la plantilla, estableciéndose en muchos casos jornadas que superan ampliamente las 12 horas de trabajo efectivo, llegando algunos servicios a extenderse a 14 horas o incluso más. Además, se han programado expediciones con tiempos de recorrido y regulación que no se ajustan a la realidad del tráfico, las condiciones de la vía ni a los márgenes operativos necesarios, lo que hace que numerosos servicios sean materialmente imposibles de cumplir en los horarios fijados”.
El comunicado subraya que esta planificación ha provocado retrasos diarios en salidas y llegadas, presión constante sobre los conductores y desgaste físico y mental en la plantilla. “Los viajeros están sufriendo las consecuencias de una organización del servicio que no se adapta a la realidad operativa”, explican los delegados. También destacan que la flota de autobuses tiene un nivel de antigüedad significativo, lo que aumenta la probabilidad de fallos mecánicos, y que el clima laboral actual no ayuda a que la operativa se desarrolle con normalidad.
Desde Avanza, por el momento, no se ha emitido un comunicado oficial explicando las causas exactas de estas incidencias ni anunciando medidas concretas para reforzar el servicio. Mientras tanto, los usuarios continúan reclamando no solo vehículos en condiciones adecuadas, sino también información clara y transparente, recordando que la seguridad y la puntualidad deberían ser prioridades esenciales para cualquier servicio público de transporte. Entre las posibles causas, se barajan problemas técnicos en varios de los vehículos. “Se habla de averías, de que seis autobuses se han estropeado de golpe, pero la explicación no termina de convencer”, explicaba Hernández. “Lo peor de todo es no saber ni el motivo real ni qué va a pasar. Con una información mínima, la gente podría organizarse. Pero como no la hay, todos acabamos especulando”, lamenta Hernández.
La falta de explicaciones ha provocado momentos de tensión, hasta el punto de que, según los testimonios, tuvo que intervenir la policía para calmar a los viajeros. “Ayer y hoy se han dado situaciones límite: personas intentando impedir la salida de autobuses y discusiones muy fuertes. Todo por no saber qué está pasando ni qué va a pasar mañana”.
Acumulación de incidencias
Aunque las quejas de los viajeros se han hecho especialmente numerosas este martes, los incidentes se han repetido durante los últimos días, como el ocurrido el pasado miércoles 21 de enero durante la madrugada. “No había ninguna iluminación ni señalización. Nada. Estaban completamente a oscuras, temblando de frío, porque hacía muchísimo frío y llovía, ni siquiera funcionaba la calefacción”, explica Soraya, madre de un joven que viajaba en el autobús de las 6.15 horas y que quedó parado en medio de la autopista, cerca de San Rafael, tras sufrir una avería. “Hasta que pudieron meterlos en otros autobuses pasó bastante tiempo y ni siquiera pudieron recoger sus cosas en el momento porque la puerta del maletero no se abría.”
Soraya denuncia además el estado de los vehículos y la ausencia de refuerzos en horas punta. “No se les ocurre reforzar la línea, poner dos autobuses seguidos, nada. Luego te subes y te encuentras respaldos rotos, baños atascados, el autobús en condiciones lamentables. El mantenimiento es responsabilidad de la empresa”.
Según los trabajadores, otro factor de tensión para los conductores son los cambios recientes en los turnos: “El punto de inflexión fue el 12 de enero, cuando nos cambiaron los turnos. Antes podíamos manejar los horarios más o menos bien, e incluso propusimos una reorganización que nos permitiera llegar a tiempo a los servicios y no afectar a los pasajeros. La empresa no aceptó nuestra propuesta y nos impuso turnos de primera hora de una hora y cuarto. Esto provoca que si sales tarde de Segovia, llegues tarde a Madrid, y al regresar a Segovia vuelvas a salir retrasado. Desde entonces, los retrasos se han ido acumulando”.
Los servicios de primera hora de la mañana son los más críticos y tanto usuarios como asociaciones coinciden en que la falta de ellos perjudica gravemente a quienes deben desplazarse a la Comunidad vecina para trabajar o estudiar. Algo más de 2.000 personas de las 5.000 que utilizan esta línea cada día están consideradas viajeros habituales. La alta demanda y el reducido número de autobuses ya hace prácticamente imposible conseguir plaza en alguno de ellos. “Tenemos que coger los billetes casi un mes antes del viaje”, relataba también Hernández, “e incluso así es difícil porque a los pocos minutos han volado”, por lo que este tipo de incidencias supone una complicación extra. Varios usuarios llegaron tarde a sus puestos de trabajo, mientras que algunos jóvenes no pudieron presentarse a exámenes, según reclamaban.
A estas dificultades se suman problemas históricos en la línea: retrasos, dificultades para acceder a los autobuses en horas de mayor demanda y fallos en la web y el sistema de abonos, que los usuarios llevan denunciando durante años y que en 2023 llevó a la creación de grupos en redes sociales y plataformas ciudadanas para visibilizar los problemas.
Por ahora, los usuarios continúan reclamando soluciones concretas: reforzar los servicios de primera hora, mantener los vehículos en condiciones óptimas y, sobre todo, informar con transparencia sobre las incidencias y su resolución. “Pagamos billetes e impuestos para que, al menos, tengamos servicios seguros y en condiciones”, concluye Soraya.
