La sociedad de garantía recíproca (SGR) Iberaval ha oficializado este lunes su despliegue operativo en Cantabria, con la inauguración de su sede en Santander. Este movimiento se produce tras la integración de Sogarca, una operación que “refuerza la capacidad de apoyo financiero en favor de las empresas cántabras y permite a las pymes locales acceder a importes más elevados en la comunidad autónoma: hasta 2,5 millones de euros, con plazos de devolución de hasta 15 años”.
El presidente de Iberaval, César Pontvianne, quien abrió el acto de inauguración de la sede, la número 18 en la compañía, insistió en que la entidad “quiere estar donde late el corazón de la economía cántabra”. En su alocución, en la que agradeció el papel que ha jugado el Gobierno de Cantabria, entidades financieras y empresarios para hacer posible este hito, destacó “venimos a aportar un impulso estratégico que las pymes cántabras llevaban tiempo demandando”.
Iberaval aporta un potencial financiero, que permite a las empresas cántabras incrementar el techo de financiación presente hasta la fecha en Cantabria hasta los 2,5 millones de euros, y multiplicar la actividad que venía haciendo la anterior SGR operativa en la comunidad autónoma. Si bien, facilitará apoyo financiero a iniciativas a partir de los 20.000 euros.
Pontvianne fue claro también al apuntar que “Iberaval no viene a dirigir su negocio en Cantabria desde fuera”, tras lo que ha recordado que a la gestión cercana al socio se sumará la presencia de dos representantes cántabros en el Consejo de Administración, que velarán por los intereses de su Comunidad y participarán en ese órgano de gobierno por parte del Gobierno de Cantabria y de la patronal Ceoe-Cepyme. Igualmente, en Iberaval se crea un Comité de Riesgos específico para Cantabria.
En este contexto afirmó que “queremos que la pyme cántabra sea protagonista, no mera espectadora”, además de que tenga la constancia real de que “cuenta con un socio financiero que no le va a soltar la mano”.
