La inserción en el mundo laboral en la actualidad es un trabajo complicado y lleno de trabas, mucho más si la persona que busca un empleo es un discapacitado, de raza gitana o ha tenido problemas con el alcohol o las drogas.
Por eso, cuatro organizaciones, Cáritas, Cruz Roja, Fundación ONCe y Fundación Secretariado Gitano trabajan en Castilla y León desde 2007 en un programa financiado, en parte, con fondos europeos que lucha contra la discriminación de estos colectivos en riesgo de exclusión social.
Su labor, según informaron ayer en Valladolid, logró que el año pasado 2.426 personas encontraran un puesto de trabajo en la Comunidad. De ellos, 1.487 fueron mujeres y 1.312 jóvenes, dos de los sectores a los que el paro está castigando especialmente, según los representantes de estos colectivos.
Además, el programa contabilizó 4.049 contratos en total. Esta cifra, muy superior al del número de personas insertadas en el mercado laboral, se explica porque en muchos casos la duración del contrato es corta y eso permite que una misma persona firme varios en un año.
“Tiene una lectura negativa y otra positiva, porque demuestra que las empresas renuevan a los trabajadores o vuelven a contratarlos si tienen la oportunidad. Es una señal de que, a pesar de los prejuicios, estas personas también responden y están preparadas”, aseguró la directora territorial de la Fundación ONCE-FSC Inserta en la región, Begoña Grijalvo.
Del total de contratos, 392 fueron indefinidos, es decir un 9%. “Es un dato pobre, pero es un reflejo de la realidad actual y de la precariedad que existe en el mercado laboral”, aseguró la coordinadora de Cáritas en Castilla y León, María Jesús Díez.
Se firmaron también 845 de una duración superior a los seis meses mientras que el resto, 2.812 fueron de duración indeterminada. Junto a estos datos, hay que destacar que se crearon 18 empresas.
Por otra parte ,el programa de lucha contra la discriminación, que contó durante el año pasado con una inversión de más de 3,7 millones de euros en Castilla y León, formó también a 2.970 alumnos en 509 cursos cuyas temáticas fueron sobre limpieza, ayudantes de cocina, teleoperador, manipulador de alimentos o nuevas tecnologías, entre otros.
“Hay que destacar que este programa es un motor para el empleo”, reconoció la coordinadora de Cruz Roja en la región, Eva Fernández, quien añadió que con estos resultados “no sólo han salido ganando los que tienen un puesto de trabajo, sino también sus familias y la sociedad porque se mueve el capital y se genera riqueza”.
Respecto a los prejuicios que encuentran estas personas en su día a día, la directora territorial de la Fundación Secretariado Gitano, Mar Fresno, reconoció que los gitanos son los que se enfrentan a “una mayor cantidad de prejuicios” pero añadió que se ha “avanzado mucho” y cada vez son más los que se dan cuenta de que la formación es importante.
Por último,las organizaciones mostraron su esperanza de que esta financiación europea se renueve en años sucesivos.
