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CARRETERAS Y ROTONDAS

por Pablo Martín Cantalejo
19 de enero de 2026
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SOBRE VENEZUELA

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Desde que se formaron las primeras calzadas romanas, que por lo que me cuenta algún experto, no eran solo una losas o piedras, sino que tenían una buena estructura interior pensando –pensaban bien los romanos- que las esperaba una buena carga, y frecuente, del paso de pesados vehículos, si podemos llamar así a lo que iba a transcurrir por ellas.

Más tarde, mucho más tarde, la Península empezó a conocer carreteras, de tierra, de las llamadas convencionales, que eran atendidas por eficaces perones camineros, en constante trabajo de limpieza y mantenimiento. Vivían las familias en pequeñas casas a lo largo de las carreteras.

Pasa el tiempo y las carreteras se amplían a autovías y autopistas –algunas se ponen enseguida de pago, porque el Estado tiene que ganar-; luego se inventan los pasos elevados y, no recuerdo si alguna novedad más, a la que siguen las rotondas, inicialmente interesantes pero muy difíciles para que los conductores supieran manejarse dentro de ellas, sobre todo en el momento de seguir direcciones para salir.

Aunque los conductores se van acostumbrando, lo cierto es que sigue originando problemas, a veces por excesivos; por ejemplo, de Segovia a La Granja recuerdo que hay unas once. No tengo datos concretos sobre la mesa.

Ahora, los segovianos tendrán que ir acostumbrándose a las nuevas construidas en las inmediaciones del Hospital General, así como los peatones para buscar nuevos pasos, algunos demasiado alejados de la parada del autobús urbano.

Por otra parte, hay que atender a la seguridad vial, donde el papel de la Guardia Civil de Tráfico es importantísimo. También a este servicio se van añadiendo novedades, tanto en los mismos vehículos para captar velocidades excesivas y otros malos ejemplos de conductores, adelantamientos indebidos, etc.

Las señalizaciones verticales y a ras de tierra también tiene importancia especial, tema en el que se avanza, pues si hasta ahora el chaleco “avisador” era obligado, como los conos a colocar junto al vehículo detenido por avería, ahora aparece un nuevo elemento que dicen será más efectivo, el avisador con luz intermitente que se deberá colocar encima del vehículo en el momento preciso para tener que avisar.

Hay que confiar en que todos estos adelantos técnicos produzcan resultados positivos, pero es imposible olvidar que la desobediencia humana, de cara a las medidas de precaución que debe adoptar, no es muy consciente.

Ante fechas concretas, vacaciones, “puentes”… los responsables de la seguridad no dejan de hacer advertencias, pero insisto en que la irresponsabilidad humana continúa presente, y eso ante la gran cantidad de accidentes mortales que se producen cada día, y que sobre todo las televisiones, nos ofrecen dolorosas imágenes de choques, adelantamientos, despistes…

Estas imágenes de momento afectan muy fuerte, pero la mente humana olvida con mucha rapidez, y ello ocurre en estos casos.

El fin, no sé si estas consideraciones tan personales puedan servir para algo, pero si en alguna persona influyeran bastante para seguir estas ideas, me daría por satisfecho por haber podido salvar alguna vida humana.

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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