La actualidad deportiva de la semana ha venido marcada, en uno de sus focos más mediáticos, por derrotas en finales, sorpresas coperas y ceses de entrenadores. Como consecuencia de ello, nos ha inundado a diario la avalancha de informaciones, contrastadas y contratadas por entornos tan próximos como la extensión de Siberia, dificultando cada vez más el proceso de filtrado y cribado de lo que es noticia y lo que es verdad. Agotador.
Los nostálgicos del ‘furbito’ seguiremos buceando entre las páginas de los diarios deportivos, buscando noticias del tamaño de anuncios por palabras, para seguir el Campeonato de Europa de Selecciones de Fútbol Sala que se celebrará en su XIII edición entre Lituania, Letonia y Eslovenia. Han pasado diez años desde el último título continental. Hasta esa fecha, siete trofeos habían terminado en las vitrinas españolas pero el trayecto se desvió hacia tierras lusas en las dos últimas ediciones. El sorpasso y sopapo aún resuenan a fado.
Al mando de la Selección estará Jesús Velasco y su inseparable Chicho. Garantía de éxito, les precede una fama ganada a pulso y bien merecida durante muchos años. Dos profesionales que han cumplido el primer objetivo: ilusionar de nuevo. El segundo, que todos hacemos un poco nuestro, soñar con el 7 de febrero en el Arena Stozice de Ljubjana en una final memorable con resultado favorable y que por fin caiga la octava. Estoy convencido de ello.
Seguro que todos pensamos que faltan unos jugadores, o sobran otros…y hasta eso es bonito y saludable porque demuestra que nuestro deporte sigue vivo, y en los tiempos que corren, no es poca cosa. Toca descolgar de la percha la camiseta de las dos estrellas y lucirla con orgullo.
Ojalá desde ese trabajo diario la Selección consiga un triunfo que acapare portadas, por encima de titulares de salseos y chismes, silenciando ruidos y recibiendo aplausos y ovaciones. Se lo merecen. Jaque mate.
