El consejero de Sanidad, Antonio Sáez Aguado,descartó ayer que los profesionales de Sacyl atendieran de forma inadecuada al niño que sufrió, en 2008, una fractura de cráneo tras un parto en el Hospital Río Hortega de Valladolid y que ha traído como consecuencia una condena al servicio regional de Salud por la que tendrá que indemnizar a la familia con 650.000 euros.
Sáez-Aguado explicó que, desde el primer momento, se investigó la actuación de los profesionales y la Consejería ha realizado una interpretación distinta a la del alto tribunal castellanoleonés.
«No se detectó ninguna incidencia con el recién nacido», aseguró el consejero, quien precisó que sí se sabe que hubo un traumatismo aunque no se ha podido constatar cómo se produjo, como también concluye la propia sentencia del TSJCyL, por lo que se reafirmó en la atención correcta por parte de los profesionales.
Respecto al retraso en el diagnóstico apreciado por la sala, la Junta tampoco lo considera de este modo, a lo que el titular de Sanidad añadió que cuando se detectó lo que le pasaba al menor se le derivó a un hospital con servicio de neurocirugía infantil. La citada sentencia estima que se tenía que haber reaccionado antes.
Sáez Aguado apuntó que siempre es más sencillo hacer una conclusión de este tipo ‘a posteriori’ y explicó a modo de ejemplo que en el día a día hay muchos niños que no toman bien el pecho, como le ocurría a ese menor, sin que sea siempre un caso determinante sobre la gravedad en una enfermedad.
La sentencia que condena a Sacyl recoge la declaración del padre del menor afectado en la que informa de que, tras un parto normal, observó como la asistente de la matrona realizada un movimiento raro como si el bebé se le hubiera resbalado. El pequeño, que en las primeras horas comió bien del pecho de su madre, empezó a no querer ingerir alimento y a estar somnoliento a partir de la primera noche de vida. Actualmente, y a pesar de la operación que le salvó la vida, está en una silla de ruedas, no habla y no controla esfínteres.