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El casino de Carbonero, un ejemplo de sociedad recreativa en el mundo rural segoviano (I)

por Santiago Rincón López
18 de enero de 2026
Fachada del ayuntamiento de Carbonero el Mayor. Fotografía de José Antonio Santos.

Fachada del ayuntamiento de Carbonero el Mayor. Fotografía de José Antonio Santos.

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El molino de Peñacorbilla (II)

El molino de Peñacorbilla (I)

Juan de Contreras, marqués de Lozoya (III)

Escuchar la palabra casino nos traslada hoy en día a grandes instalaciones donde el juego por dinero está permitido en todas sus variantes; también se ha convertido en un icono inconfundible de algunas grandes ciudades. En nuestro mundo rural, el casino puede ser uno de esos lugares donde sentarse a tomar un café o una cerveza, son bares cuyo nombre le identifica como heredero de una época donde proliferaron las sociedades recreativas y que actualmente sobreviven en algunos de nuestros pueblos, como en Carbonero el Mayor, donde el bar Casino adquiere además un significado especial para cada uno de los 113 socios que integran la Sociedad de Recreo Casino de Carbonero el Mayor en la actualidad. Es un claro ejemplo de un tipo de asociacionismo que empezó a prodigarse por nuestro país a finales del siglo XIX y que goza en este pueblo del mérito indiscutible de ser la asociación más longeva de población al haber sobrepasado largamente el centenar de años existencia.

LAS SOCIEDADES DE RECREO EN LA ESPAÑA DE LA RESTAURACIÓN

Los Casinos surgen al inicio del periodo de La Restauración, bajo el marco normativo de Sociedades de Recreo y a imitación de modelos europeos tales como los Clubs de Caballeros en la sociedad anglosajona. Dan respuesta a una necesidad de socialización de la España del liberalismo constitucional, cuyo nacimiento podríamos datar desde el último cuarto del siglo XIX con la caída de la I República, hasta el primer cuarto del XX con el nacimiento de la II República. Este tipo de sociedades adoptan la denominación de Ateneo, cuando prima su vertiente cultural y educativa, y de Sociedad de Recreo Casino, cuando su objetivo fundamental es la faceta lúdica y recreativa, aunque sin dejar de lado su aspecto cultural. Se convirtieron en un espacio de sociabilidad informal, un lugar de encuentro, de ocio y esparcimiento, donde los socios encontraban la ocasión para dedicarse a la lectura de periódicos “leer el papel” y, sobre todo, para sentarse en torno a una mesa de juego de naipes o dominó, junto a una larga lista de opciones, como el juego de billar, atendiendo a las modas de esparcimiento de cada momento en su dilatada existencia. Si bien, los estatutos de estas sociedades siempre hablaban de juegos permitidos por la ley, esta condición no contaba con un cumplimiento riguroso en muchos de estos casinos.

Como lugares privados, sólo los socios y sus familiares tenían acceso a los salones del Casino, manteniendo una clara vocación elitista, y en sus estatutos prohibían la discusión política y religiosa. En los bailes que organizaban acudían preferentemente los familiares de los socios y era la ocasión idónea para que la asociación diera acceso a un mayor número de personas y una oportunidad de excepción para que pudieran entrar las mujeres, dado el marcado carácter sexista de estas asociaciones. Aunque la discusión política estaba expresamente prohibida, pronto surgieron casinos con etiquetas políticas de liberales, obreros, etc. Buen ejemplo es el Casino Católico-Monárquico de Segovia, cuya existencia se remonta al año 1870, o el casino Carlista de Valencia fundado ese mismo año. Durante el franquismo la vinculación política toma tintes muy particulares y la ostentación de un cargo directivo podía servir de plataforma para ocupar alguna concejalía o puestos en las diputaciones.

Noticia de 1921.
Noticia de 1921.

En Segovia permanece hasta nuestros días, de forma muy exitosa, el Casino La Unión, cuyos antecedentes se remontan al denominado Liceo segoviano, fundado en 1835, adoptando el nombre de La Unión en 1849. Mantenía su sede en el palacio de los Uceda-Peralta, actual sede de la Diputación, y después en la calle Juan Bravo, hasta el año 1977, cuando un incendio destruyó su sede social, trasladándose finalmente al edificio Sirenas, donde mantiene su sede social en la actualidad.

La proliferación de los casinos fue tan exitosa que en 1882 el Ministerio de la Gobernación cifraba en 1.568 el número de estas sociedades de recreo. En aquellos años existían numerosas sociedades de recreo en Segovia, entre ellas el ya mencionado Casino de la Unión, el Círculo, La Armonía, La Unión Mercantil, el Casino Cervantes y el Casino segoviano, este último se disolvería en 1889 liquidando todas sus pertenencias. En la misma línea podemos citar el Casino Militar de Segovia que comienza su andadura en la Academia Militar y se convierte en claro protagonista de la sociedad segoviana de aquellos años. En la provincia, todos los pueblos que gozaban de una cierta pujanza socioeconómica debían preciarse con la fundación de un Casino: Bernardos, Santamaría la Real de Nieva -comienza su andadura instalándose en un antiguo convento- Navas de Oro, Migueláñez, Fuentepelayo, Turégano, Cantalejo, Cuéllar, Riaza, son algunos claros de ejemplos de estas sociedades, la mayoría de ellos aparecen registrados como tales en la última década del siglo XIX, a título de ejemplo el Casino de Viena, en San Ildefonso fue fundado en 1890. En el ámbito nacional cabe señalar que los edificios de los casinos son un bonito ejemplo de arquitectura de aquellos años, muchos de ellos se mantienen abiertos y representan uno más de los valores turísticos que atesoran estas ciudades, como el precioso edificio del casino de Murcia, declarado bien de interés cultural.

Vista interior del casino de Murcia.
Vista interior del casino de Murcia.

Todo hace suponer que el Casino de Carbonero podría tener una existencia que superaría fácilmente los 135 años, si bien, la búsqueda del documento fundacional en los años finales del XIX no ha sido exitosa para poder apoyar esta hipótesis. Sin embargo, rastrear la prensa local resulta una experiencia muy agradecida a la hora de remontarnos a sus orígenes. El casino de Carbonero el Mayor gozó de gran consideración en la prensa segoviana de principios del siglo XX. Así, la primera mención encontrada nos remota al viernes 8 de abril de 1906, en una crónica del Diario de Avisos, bajo el título de “Impresiones de viaje. Carbonero El Mayor”. “…Luego hemos ido al Casino, cuyo salón principal, tiene cubierto el piso por un hermoso tapiz, hecho con paja de trigo, y los muros decorados con unos cuadros alegóricos sicalípticos que, por lo menos durante este periodo cuaresmal, debieron estar vueltos de cara a la pared. Allí, entre otros amigos, nos han presentado al médico señor Llorente. Hemos hecho los honores al moca y al dominó, hasta que dejamos la partida para ver jugar a la pelota a los mozos en la plaza…” Pelayo Artigas.

Este mismo diario, el 16 de septiembre de1913, se hace eco de las fiestas del Bustar “…ayer por la tarde con un tiempo invernal se celebró la corrida de novillos, con uno de muerte a cargo del diestro Galindo. Por la noche hubo verbena en la plaza Mayor, ejecutando La Popular un escogido programa, y quemándose una vistosa colección de fuegos de artificio. En el Casino se celebró un baile de confianza, que resultó brillantísimo…”.

Estatutos del casino de Carbonero.
Estatutos del casino de Carbonero.

También el Diario de Avisos, ahora con fecha de 18 de septiembre de 1916 en un artículo titulado “Desde Carbonero el Mayor” vuelve a mencionar el Casino en su crónica: “…a las nueve y con disparo de vola se anunció el principio de la velada, que como todos estos festejos estuvo animadísima, acabando con gran sentimiento de todos a las once y media, encaminándose los jóvenes al Salón de baile titulado “El Ideal”, situado en la planta baja del Casino, cuyo conserje y organizador del baile , fue Luciano Mateo”.

La faceta cultural también tenía cabida en la programación del casino, así el 22 octubre de 1919 el diario La Tierra de Segovia se hace eco de una conferencia celebrada en sus salones: “… ha dado una conferencia en el Casino el explorador don Cesar Montalbán siendo muy aplaudido por su notable disertación, que versó sobre la historia de América y España”. También este diario, el 18 diciembre de 1921 dedica toda una página a Carbonero El Mayor, promocionando su industria, comercio, sus fiestas y también al Casino.

El jueves 19 enero de 1922 el diario “La Tierra de Segovia” se hace eco de la celebración de junta general de socios, convocada por su presidente D. José Davila del Barrio, al objeto de renovar la Junta directiva, saliendo elegido nuevo presidente Miguel Muñoz Yagüe.

LA ADQUISICIÓN DE LA SEDE Y FORMALIZACIÓN DE LAS ACCIONES

Será esta nueva junta directiva la que inicie los trámites legales para la adquisición de la sede social en la plaza de Abastos, según consta en los documentos del registro de propiedad:

“…Lucía Rodríguez Avial, mayor de edad, viuda y vecina de Carbonero el Mayor, … y la ha vendido a la Sociedad de recreo Casino de Carbonero el Mayor representada por Víctor Llorente Sancho, Miguel Muñoz Yagüe, Pantaleón García Yagüe, Victoriano Rubio Rubio, Ernesto Migueláñez Díaz y Gregorio Sancho Quiza… y han sido debidamente autorizados por la Junta General de socios celebrada el 25 de Mayo,… por el precio de 12.000 pts de las cuales entregan los compradores en el acto cinco mil pesetas, quedando a deber a la señora vendedora la restante cantidad de siete mil pesetas pagaderas en cinco años….” y con la prohibición de hacer reformas hasta satisfacer la totalidad del pago con garantía hipotecaria a favor de la vendedora. Documento que se firma el 15 de enero de 1923.

Sede del Casino de Carbonero el Mayor.
Sede del Casino de Carbonero el Mayor.

La deuda hipotecaria justifica el origen de la Sociedad Limitada que caracteriza a los casinos. Esta primera hipoteca con la parte vendedora sería cancelará al año siguiente siendo presidente Mauricio Rubio Corihuela con la formalización de otra nueva, que terminará totalmente cancelada el 20 de abril de 1928, resolviendo la deuda con la suscripción de 130 obligaciones hipotecarias al portador por valor de 100 pts cada una, empréstito que se fija a 10 años y a un interés del 5%. En este tiempo, las obligaciones deberían ser canceladas con fondos de la sociedad, en la mayor medida posible y mediante sorteo. El lanzamiento de estas obligaciones es lo que dará origen al establecimiento de socios fundadores, en un número limitado, siendo éstos los titulares de la totalidad de los bienes, derechos y obligaciones que constituyen el patrimonio social la sociedad, y que en caso de liquidación, tal y como rezan sus estatutos, se dividirán en partes alícuotas entre ellos. El Casino entra en un régimen económico de Sociedad Limitada, siendo cada uno de sus socios propietarios de una acción, al igual que otras sociedades recreativas de la época. -Un claro ejemplo de este tipo de gestión lo encontramos en Casino de La Unión en Segovia, el cual establece actualmente el precio de su acción en torno a 1500 euros-. En el Casino de Carbonero el Mayor, este régimen económico, que divide en un número limitado acciones el capital de la sociedad, desaparece en la década de los setenta con la aprobación de unos nuevos estatutos.

*Continúa el domingo 25 de enero.

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