Alguien dijo una vez que una persona no muere definitivamente hasta que no fallece la última persona que la recuerda. Lo mismo pasa con los pueblos. Matandrino, un pequeño núcleo dependiente de Prádena, se despobló hace ya muchos años, más de 50, pero como su recuerdo sigue vivo entre quienes allí nacieron y sus descendientes, no se puede decir que haya muerto. De hecho, un grupo de personas vinculadas a Matandrino ha organizado, para el día de hoy, la celebración de la fiesta de la Cruz de Mayo, rememorando la que tenía lugar allí décadas atrás.
Felipe, Julián y Roque son tres de los principales impulsores de la función de hoy, a la que está previsto que acudan algunos de los últimos habitantes de Matandrino, como Agustina, Mariano y Gregoria. “Se cuenta que la no llegada de la luz eléctrica al pueblo y los malos accesos hicieron que la gente se acabara marchando”, indica ahora Susana González, una de las organizadoras del festejo de hoy, que dará comienzo a mediodía, con unas palabras de los últimos en abandonar Matandrino. Intervendrá a continuación Faustino Calderón, uno de los que mayor empeño ha puesto en que Matandrino no caiga en el olvido. Después, bendición de una cruz de piedra, recién adquirida, y misa. Y, posteriormente, vermú, amenizado por ‘Los Formidables’, y caldereta, a la que se espera asistan cerca de 150 personas.
Matandrino siempre fue lugar humilde. Pascual Madoz, a mediados del siglo XIX, escribió que el pueblo, situado a media legua de su matriz, Prádena, “se compone de siete casas de mala construcción y escasas comodidades”. Su paisaje no cambió en la siguiente centuria, hasta quedar definitivamente abandonado en los años 60. Sin embargo, ha pervivido en la memoria de allí nacieron.
“Lo que queremos es que, de alguna forma, Matandriño siga vivo”, señaló ayer González. Y, de momento, se va por buen camino. Recientemente, gracias a una hacendera en la que participaron un buen número de personas, se ha limpiado la fuente del pueblo; y también se ha adquirido, en Sepúlveda, una cruz de piedra, que sustituirá a la de madera que hubo en el centro del lugar. En esa línea se quiere seguir. Y por ello, varios de los promotores de la fiesta de hoy quieren aprovechar la ocasión para crear una asociación cuya finalidad sea precisamente mantener el recuerdo del pueblo. Matandrino no ha desaparecido, pues.