La importancia del descanso, a veces, rivaliza con hábitos que tenemos en lo que debiera fomentarlo, como al dormir. Una de estas costumbres es la de dormir abrazados a nuestra pareja, lo que suele ser visto como señal clara de amor y conexión. Ese contacto, que cuando no se produce puede dar pie a pensar que algo pasa, y que quizás tenemos que hablar, ha sido analizado por la ciencia; o mejor dicho: lo han hecho sus consecuencias. Y en opinión de más de un especialista, por más cariño que demuestre, este gesto puede llegar a ser un enemigo de nuestro descanso.
Así lo explica Juan Manuel Suárez, propietario de la marca de colchones Nettex, quien a través de redes sociales suele aconsejar sobre ese descanso y sobre lo que es mejor para tener un sueño reparador. Con rotundidad, este experto llega a afirmar que «dormir abrazado a tu pareja es lo peor que puedes hacer si quieres descansar bien». «Todo el mundo dice que dormir así le ayuda a relajarse y a dormir mejor, pero la realidad es es que, durante la noche, cambiamos de postura y nos movemos. Ese movimiento influye en el descanso del otro y, aunque por la mañana no lo recuerdes, afecta a tu sueño profundo», indica.
Cómo afecta a tu descanso ese abrazo nocturno
Juan Manuel Suárez señala que hay dos formas de dormir en pareja que son mejores que dormir abrazados toda la noche. «Una es hacerlo en camas separadas, y la otra, la que yo recomiendo, es dormir en camas grandes y con independencia de lechos. Esto ayuda a moverte sin molestar al otro, porque este tipo de colchón está diseñado para absorber los movimientos. Así, tanto tú como tu pareja podréis moveros libremente sin molestaros», indica el máximo responsable de la empresa Nattex, que comercializa todo tipo de colchones y que divulga a menudo cuestiones relativas al correcto descanso de las personas.
No en vano, siempre basándonos en lo que Suárez asegura, y como quiera que el cuerpo humano necesita movimiento -aun inconsciente- cada cierto tiempo, dormir abrazados puede provocarnos rigidez muscular, molestias en el cuello o en la espalda o microdespertares que afectan a nuestro correcto descanso. De esta manera, si eres de los que al despertar tienes ciertos dolores o malestares o te sientes todavía cansado, esto puede tener que ver.
Teorías que contrastan con la de este experto
Aunque lo que indica Juan Manuel Suárez tiene todo el sentido del mundo, puesto que esos cambios de postura que hacemos al dormir solos o liberados nos ayuda a liberar la presión de los músculos y las articulaciones, así como favorece nuestra circulación, tal y como él mismo confiesa, existen distintas teorías que contrastan con las suyas. Por ejemplo, es el caso del estudio publicado en la revista Journal of Social and Personal Relationships, que, después de analizar el descanso de 143 parejas heterosexuales de mediana edad, concluye que dormir abrazado a tu pareja (o en otras posiciones de contacto, como ‘de cucharita’ o con las piernas entrelazadas) ayuda a que el estrés baje y suba la seguridad en la relación.
Esta última circunstancia seguramente la hayas vivido o pensado en alguna ocasión: que si tu pareja no te abraza al dormir, o no la abrazas tú a ella, piensas que algo va mal, cuando a lo mejor lo único que va mal es que de esa manera no descansáis bien. Ciertamente, en el plano físico, puede -no siempre pasa- afectarte, aunque esa es la contrapartida, en el peor de los casos: que el contacto físico y afectivo nos alivia, puesto que, entre otros motivos, libera oxitocina del cerebro, una hormona que promueve los sentimientos positivos. En definitiva, cada persona es un mundo, y, realmente, ese abrazo nocturno puede tener tanto un sentido como el otro; tanto bueno como malo.
