El “cemento” y la naturaleza casi nunca se llevan bien y, salvo raras excepciones, una nueva obra supone cambios en el entorno natural. Esta enemistad es la que hace peligrar la continuidad de un pino de grandes dimensiones en la plaza Ramiro Ledesma del barrio de San José y que los vecinos consideran “un símbolo de nuestra identidad”, según explicaron ayer en declaraciones a EL ADELANTADO.
El presidente de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad, Miguel Ángel Herranz, explicó la historia de este ejemplar con doce metros de altura y que domina lo que muchos consideran el centro neurálgico y lugar de encuentro del barrio por ser el sitio donde se celebran todos los eventos del vecindario. “Plantamos aquel pino con motivo de la fundación de la Cofradía, con el deseo de que perdurarse en el tiempo”, señaló Herranz.
El hecho es que el árbol está a punto de cumplir su 25 aniversario y la ejecución de una segunda fase para las obras de reurbanización de esta zona de San José, pendiente de aprobación por la Junta de Gobierno local, podrían implicar su corte “porque según el informe de los técnicos, el trabajo de las máquinas podrían debilitar sus raíces, lo que supondría un riesgo para la seguridad”, según confirmó a esta Redacción la concejala de Medio Ambiente, Paloma Maroto.
“Los vecinos están muy enfadados. Entendemos que hay que hacer lo que sea más seguro pero estamos convencidos de que puede asegurarse de alguna forma”, comentó el presidente de la Asociación de Vecinos, Francisco Gil, que ante los rumores en el barrio acudió esta misma semana al Ayuntamiento para hablar con Maroto.
La responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento afirmó que “los técnicos consideran que la profundidad de las raíces del árbol puede no ser muy profunda, con lo que debido a su desarrollo ya supone en sí mismo un elemento de riesgo”.
Al mismo tiempo, la concejala apuntó que “en vista del disgusto de los vecinos pregunté si había alguna posibilidad de comenzar las obras y ver cómo afectaban al árbol”. Según Maroto, los técnicos se mostraron tajantes al respecto, e indicaron que había que “tomar una determinación” antes de comenzar dichas obras.
Sin embargo, en la reunión de anoche para la preparación de la Junta de Gobierno local decidieron “quemar el último cartucho: los técnicos estudiarán si es posible asegurarlo pero si los informes siguen siendo negativos, lo primero será la seguridad de los vecinos”, advirtió la concejala.
El acondicionamiento de parte de la plaza que acabó en agosto y contó con una inversión de 50.000 euros fue muy bien recibido por parte de los vecinos. Ahora el barrio ve peligrar el árbol ante la inminente segunda fase, en caso de que los informes técnicos indiquen su corte. En este sentido, el presidente de la Cofradía, afirmó que no descartan “pedir ayuda a grupos de ecologistas para que nos ayuden si hay una posibilidad, aunque sea pequeña, de salvar nuestro pino”.