Es mágico y sorprendente cuando un trabajo escénico es capaz de traernos al autor de un texto o a quien ha inspirado la obra que se está representando. La compañía Luna Teatro Danza, y el equipo artístico que han hecho posible el espectáculo “Flor de Greguerías”, lo logran. Con delicadeza, humor y gracia, ahí está Don Ramón Gómez de la Serna, desde el minuto uno hasta el último no se va del tiempo y el espacio donde se desarrolla, escribe y sucede este juego escénico, gracioso, inteligente, pleno de sensibilidad y humor, que el propio autor llamó Greguerías.
El espectáculo se presenta como una clase que nos van a dar Periquito y Periquita, para contarnos y enseñarnos qué es una Greguería. Las preguntas de las que parte son: ¿Hay vida en las cosas? ¿Están simplemente quietas? ¿Duermen? ¿O están soñando? Y si sueñan, ¿qué es lo que sueñan las cosas?
Y dice Don Ramón: “la greguería es sueño, es luz, es resplandor.”
Y así es el trabajo de Luna Teatro Danza. A mi modo de ver, su característica más importante es la luz, como la que baña las cosas. Ellos alumbran para nosotros el fantástico mundo de Don Ramón. “Flor de Greguerías” es un espectáculo luminoso, abierto, rico en imágenes, de humor exquisito y poesía visual y textual, un trabajo donde el hemisferio derecho se encuentra a sus anchas, gracias a que el izquierdo le ha cedido el paso. Así es que el lado humano, juguetón y travieso, se pone en marcha; ese que es capaz de guiarnos en la oscuridad de la noche porque está cargado de chispa y de intuición. Y es que, “cuando llueve, sino llevas sombrero, crecen ideas vegetales”. O, “las flores son los aeropuertos de los bichos”.
Cuentan en el espectáculo que a Don Ramón se le ocurrieron estos poemas visuales en Florencia, mientras miraba el rio Arno. De pronto quería ver las orillas del rio cambiarse de lugar, y desde aquel día decidió seguir la ruta de las cosas…. que es la luz…
Cabriola conceptual, imagen sorprendente, juego de palabras, humor… a esta escritura breve y concisa la llamó el propio Gómez de la Serna: Greguería, una metáfora con humor. Así también transcurre el espectáculo “Flor de Greguerías”.
Parece ser que Don Ramón tenía cajas y cajones donde guardaba los más variopintos objetos. Entonces, a veces, las abría y, hurgando en ellas, las respiraba. La vía contemplativa tienes diversas sendas; don Ramón eligió, y nuestra compañía también, la senda de penetrar el alma de los objetos inanimados y, al hacerlo, los dotó de una vida nueva cambiando sus significados o vivificándolos. Y es que los objetos gustan de ser mirados y se animan de lo lindo cuando esto sucede, les encanta también colocarse al lado de otros para mostrar una almilla distinta, como si se dieran cuenta de que la polisemia de las infinitas relaciones del uno con el otro, es como si fuera el uno con el todo, y que en esa realidad, potente y permanentemente mutante, las cosas pueden ser esto, lo otro y lo de mas allá, y al relacionarse con esos otros yoes la polisemia es de tal riqueza que no hay mayor diversión y alegría que poder jugar a eso.
Así nos hemos sentido nosotros como espectadores, fascinados con el trabajo que desarrollan los dos actores ante nuestra mirada y nuestro intelecto. Parece como si nosotros mismos fuéramos inventando las Greguerías, sintiendo la vida de los objetos, creando esas magnificas metáforas plenas de humor: “Las palabras son peces que pasan en hilera y no necesitan agua sino papel”. Es hermoso, sencillo y envolvente como los actores resuelven esta greguería.
En escena, los intérpretes Alba Vergne López y Alessandro Terranova con un juego y una mirada abierta hacia los espectadores nos encandilan con su frescura, como un todo continuo pasan de una imagen a otra, de un objeto a otro; nada sobra y nada falta. La secuencia rítmica mantiene un andante orgánico y los espectadores en ningún momento perdemos ripio, se lo debemos a la directora artística Malgosia Szkandera Hernangómez. Actriz, directora de escena e investigadora creció́ en una familia de teatro polaco-española. Ella hace que cada greguería hilvane a la siguiente, de tal manera que cada secuencia objetual parece nacer de la anterior y se proyecta en la siguiente. Los objetos están vivos. Saltan de las manos de los actores, nos proponen cambios en la percepción.
Un espectáculo que fluye divinamente como un rio apacible de riveras con prado, donde se sientan a merendar las familias en primavera. Resalta la manera en que los textos están dichos, bellamente, sencillamente, susurrados o fuertes; conectan con la acción y el movimiento. Conforman un todo orgánico junto con la música original de Sebastián Merlín y Pablo Diez, muy acertada, sutil y bella.
La idea de hacer un espectáculo sobre las Greguerías fue de Alba Vergne. La adaptación es de Pablo Vergne. Trabajador infatigable ha ideado y construido el espacio escénico y objetos junto con Eva Soriano, además de las luces.
El espectáculo se despide con la última Greguería que Don Ramón Gómez de la Serna escribió, cuando en 1936, al comienzo de la guerra civil española, muchos de nuestros más eminentes intelectuales tuvieron que partir en barco, emprendiendo un larguísimo exilio. Y dice así: “Las gaviotas nacieron de los pañuelos que dicen adiós en los puertos”.
¡Bravo por este trabajo!, por habernos traído a Don Ramón Gómez de la Serna esta noche de noviembre, en la recientemente inaugurada “Sala los Ángeles”.
Ficha artística
SALA LOS ÁNGELES
“Flor de Greguerias”
Autor: Ramón Gómez de la Serna
Compañía: Luna Teatro Danza
28 de noviembre a las 20h
Intérpretes: Alba Vergne López y Alessandro Terranova
Adaptación: Pablo Vergne
Idea: Alba Vergne López
Dirección artística: Malgosia Szkandera Hernangómez
Espacio escénico y objetos: Ricardo Vergne y Eva Soriano
Confección de artilugios teatrales: Eva Soriano y Ana Iturrate
Diseño de vestuario: María Celeste
Diseño de Iluminación: Ricardo Vergne
Movimiento: Alba Vergne López
Música Original: Sebastián Merlín, Pablo Diez
y Marina Lledó
Fotografía: Giuseppe Marconi
Vídeo: Ana Verastegui
Producción: Luna Teatro Danza
Distribución: Proversus
