Llegar a lo más alto, tanto en el deporte como en cualquier orden de la vida, es complicado, pero más todavía es mantenerse en la cima. Y la Gimnástica Segoviana se está esmerando en esta ardua tarea. Afianzarse en el liderato, desprenderse de los rivales que la acechan, es el objetivo pese a que apenas cumplimos un tercio del campeonato liguero y el técnico tire de manual para asegurar que casi no mira la clasificación. Lógico. Para cualquier entrenador, la euforia es el peor enemigo, incluso por encima del rival que tengas al otro lado del campo, por lo que hace bien Iñaki Bea ya que su equipo se encuentra en el momento más dulce del curso. “No se respira un ambiente de liderato, sino de humildad y de trabajo”, expresó en su comparecencia del jueves. Un exceso de autocomplacencia o cierta relajación amenazan La Albuera en el duelo de este domingo (17.00 horas) en el que los azulgranas reciben al Atlético Astorga, antepenúltimo y castigado por su mal comienzo de temporada.
El encuentro le llega a la Gimnástica encaramada a un liderato al que se aferra y no quiere soltar, como demuestra la gran actuación coral en la peligrosa salida de la pasada semana ante el Deportivo Fabril (0-1), segundo en la tabla, al que ya aventaja en cuatro puntos, al igual que al Oviedo, sus dos principales perseguidores. Ambos juegan lejos de su feudo en esta jornada (los deportivistas visitan al Sarriana y los ovetenses al Bergantiños), por lo que asegurar los tres puntos otorgaría opciones a los segovianos de ampliar su margen clasificatorio a la espera de algún pinchazo.
Una Gimnástica que acude al choque tras enlazar ocho partidos sin doblar la rodilla, con seis victorias y dos empates después de la derrota en Los Pajaritos. Una racha envidiable fruto de un vestuario unido y trabajador que está enchufado en cada compromiso, como valora el técnico vasco, que siempre tiene palabras amables respecto a la profesionalidad de sus pupilos.
Los números y estadísticas, aunque se diga que están para romperse, son muy favorables a los gimnásticos ante el Astorga. La tropa de Bea se ha convertido en un visitante temible, con tres victorias consecutivas (Salamanca, Rayo Cantabria y Fabril), resolviendo así las posibles dudas del inicio liguero. En La Albuera va más allá y permanece imbatido, nadie ha logrado perforar la meta local y solo se dejaron escapar dos puntos ante el Burgos. Lo demás, todo triunfos: cinco, unos más brillantes que otros.
Además, la sintonía con la afición es una baza a favor. La hinchada no se pone nerviosa ni en los instantes más oscuros de su equipo, que los ha habido porque no todo fue un camino de rosas, con partidos que se pudieron escapar o victorias agónicas en el último suspiro. Los aplausos siempre vencieron a las dudas en la grada, algo que sabe agradecer el preparador como denotan sus ruedas de prensa. Un Iñaki Bea que considera que la clave de esta tarde ante el Astorga será “conceder poco, porque en casa se nos está complicando ante equipos que vienen con las ideas muy claras de aprovecharse de nuestras concesiones. Pasó ante el Burgos y el Langreo. Será un partido como los últimos en La Albuera. Intentaremos ser profundos y cometer pocas imprudencias”. El cuadro leonés viaja a Segovia tras cuatro choques sin derrota y tres empates seguidos, el último en feudo propio ante el Oviedo.
Sobre su equipo, Iñaki Bea alaba la actitud defensiva no solo quienes ocupan esa demarcación sino del conjunto completo. “Los extremos ayudan a los laterales, los mediocentros a los centrales…, somos un equipo muy solidario”, indicó respecto a una defensa que ha permitido que hasta la fecha sean solo cinco los tantos encajados, el mejor en ese dígito del Grupo I seguido por el Fabril (7). Una cuota muy alta de responsabilidad la tiene la imbatibilidad de La Albuera. Esta tarde, sobre las 19.00, se comprobará si continúa inalterada.
