Aunque provienen de una cultura muy diferente y se encuentran a miles de kilómetros de su país, las jóvenes coreanas Na Yeon Kwak y Sung Yun Chung estos días se sienten «como en casa», o al menos así intentan hacerlas sentir la familia salmantina que las acoge en su hogar, Manuel y Gloria, días antes de su participación en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Comparten su fe y en la mesa, además, comida típica española, porque no pueden marcharse sin probar la tortilla de patata. Ésta es la esencia del proyecto Diócesis de Acogida, disfrutar de unos días de convivencia entre personas de distinta procedencia que sin embargo tienen mucho en común.
Gloria González explica su decisión de formar parte de esta iniciativa después de haber estado «del otro lado», es decir, tras disfrutar de la hospitalidad de familias y parroquias en diversos lugares del mundo, ya que ella también ha participado en tres JMJ.
Ya era hora, añade, de devolver parte de todo lo que ella ha recibido y considera que es «algo muy bonito», esa «complicidad, esa unión» que se consigue, por ejemplo, cuando «en un parque se escucha el padrenuestro en diez idiomas distintos».
Además, recuerda que España tiene «un legado muy fuerte», en acogida de peregrinos se refiere y que se ha mantenido durante siglos por encontrarse en la Ruta de la Plata del Camino de Santiago.
Por todo esto, considera que es «una experiencia única» que recomienda a todos los que profesan la fe cristiana y confiesa que a las jóvenes les darán lo que tienen y les mostrarán como viven.
Su marido, Manuel Fuentes, se muestra de acuerdo y detalla que compartir la fe «siempre enriquece», al tiempo que confiesa sentirse bien por haberse implicado.
Turismo y religión
Na Yeon y Sung Yun juegan en el sillón con el gato, mientras Manuel hace la cena y Gloria planea la jornada siguiente. Mantienen una agradable charla, en la que el inglés y algún gesto se hacen indispensables para poder entenderse. Acaban de instalarse, pero en el ambiente se respira confianza.
Son pocos días los que tendrán para conocerse y las actividades programadas en grupo por la propia diócesis apenas les dejarán tiempo libre, pero aún así, este matrimonio ya se ha ofrecido para mostrarles la Salamanca turística.
Las jóvenes coreanas confiesan sentirse «muy nerviosas», sobre todo ante el día en el que se reúnan con el Papa Benedicto XVI.
En cuanto a la ciudad, reconocen que les sorprendió la belleza del casco antiguo y destacaron que es un lugar «muy agradable y muy limpio», por lo que aseguraron sentirse «muy contentas» desde que llegaron a Salamanca.
