El alemán Sebastian Vettel (Red Bull), líder destacado del Mundial, prosiguió ayer su monólogo y saldrá de nuevo desde la ‘pole’ en el Gran Premio de Italia que se disputará hoy en Monza, y en el que el español Fernando Alonso (Ferrari) arrancará cuarto.
El germano, que el año pasado se convirtió en el campeón más joven de la historia y está a punto de convertirse también, a los 24, en el de menor edad en repetir, confirmó su condición de insaciable en el templo de la velocidad, algo que sobre el papel no debía irle tan bien a los monoplazas de la escudería austríaca.
En su mejor vuelta, cubrió los 5.793 metros de la pista lombarda en un minuto, 22 segundos y 275 milésimas, lo que supone que lo hizo a una media de 253,4 kilómetros por hora. Sacó cuatro décimas y media a Lewis Hamilton, que fue segundo y le acompañará en la primera línea de la parrilla.
Los McLaren ya dieron buena impresión en los libres y serán la principal oposición a un nuevo triunfo del teutón, que sería el octavo de un curso en el que, a falta de siete pruebas, ya ha sumado tres puntos más (259) que durante toda la pasada temporada.
Por detrás de Hamilton, que espera resarcirse del cero que firmó en Spa, donde se retiró tras accidentarse, entró su compañero y compatriota Jenson Button, que partirá desde la segunda fila junto a Alonso. El asturiano, que en Bélgica tuvo que admitir que las opciones de ganar su tercer título eran mínimas, comentó que repetir su victoria del año pasado también será muy complicado.
El ovetense hizo lo que pudo para optimizar los recursos de un Ferrari al que poco más parece que se le puede sacar, y del que su presidente, Luca Cordero di Montezemolo, espera que vuelva a ser un bólido ganador.
Alonso giró en 1:22,841, lo que supuso un tiempo superior en algo más de medio segundo (566 milésimas) al de Vettel. En cambio, el español sí superó al Red Bull del australiano Mark Webber, quinto, mientras que Felipe Massa saldrá sexto.
Con anterioridad, en la primera criba, se cayó por los pelos Jaime Alguersuari (Toro Rosso). El catalán fue decimoctavo y por solo un puesto no entró en la Q2. Hoy arrancará por detrás de su principal rival, su compañero Sebastien Buemi, que acabó decimosexto.
Fernando Alonso optará, desde una óptica realista, al podio, pero tampoco hay que descartar una jornada épica.
En cualquier caso, el asturiano, que este año ganó en Silverstone, para nada cree que el curso esté siendo decepcionante. Al fin y al cabo es tercero en la general, por detrás de los dos pilotos que vuelan en la nave diseñada por el estelar Adrian Newey, que se merecería otro título mundial, inexistente: el de ingenieros.
