Desde Bilbao, y con la resaca de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada esta misma semana, los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, reclamaron ayer al Gobierno que «abandone la senda emprendida» y acometa una «política totalmente distinta» que reduzca el «altísimo número de parados», porque, según aseveraron, «la austeridad ha fracasado».
Con motivo del Primero de Mayo, que bajo el lema Sin empleo de calidad, no hay recuperación. Más cohesión social para más democracia se celebró en más de 70 ciudades españolas con la participación de cientos de miles de personas pidiendo un trabajo digno, pero que tuvo su acto central en la capital vizcaína, Toxo recordó que España se encuentra «a las puertas» de iniciar el séptimo año de la crisis económica, tras dejar en dos ocasiones la recesión, y «nada dice que se haya consolidado una senda de salida». «Desde luego, no la hemos dejado atrás», señaló, «ni en lo relativo a la recuperación del PIB, ni en el empleo, con seis millones de parados».
A su juicio, es «urgente cambiar de política». «Europa tiene que abandonar la senda iniciada en mayo de 2010 si, de verdad, quiere dejar atrás la crisis, consolidar un cambio de ciclo económico y que éste se compadezca con la necesidad más urgente: reducir deforma sustancial esa altísima cifra de parados», insistió.
El líder de CCOO admitió que en España «se necesitan reformas», pero «de signo radicalmente distinto a las puestas en marcha», destinadas a «impulsar la actividad y demanda interna». «Es imprescindible la inversión pública, la privada y que los salarios crezcan y tomen más presencia para dinamizar el mercado interior», remarcó.
Para conseguir «empleo de calidad» será preciso, según apuntó, «que reviertan los efectos más groseros de las reformas laborales». En este sentido, llamó a «reponer el papel de la negociación colectiva como cauce para determinar las relaciones de trabajo y la calidad de los salarios».
También instó a conseguir «más cohesión social para más democracia» porque «la crisis está siendo el caldo de cultivo para vaciar el cuadro de libertades colectivas e individuales».
Por su parte, Méndez preguntó al Ejecutivo, ante los últimos datos macroeconómicos ofrecidos, «cuál va a ser la concreción real de la recuperación económica» y se mostró preocupado porque el objetivo se ciña únicamente a «la contención del déficit».
«¿La recuperación económica va a estar al servicio de la resolución del problema fundamental que tiene Europa, y particularmente España, que es el paro, o va a estar al servicio del pago a los acreedores financieros? ¿Se va a seguir con las políticas de austeridad? Nos tememos que sí», denunció.
Para el líder de UGT, si se plantea «como un objetivo preferencial el pago de la deuda, inmediatamente se van a cortocircuitar estrategias para resolver el principal problema, el del paro, debilitamiento de los servicios públicos o incremento de los niveles de la pobreza». «Pedimos una política radicalmente distinta», remachó.
Ambos dirigentes sindicales defendieron el derecho a «un empleo estable, seguro y con derechos», que «no se debe convertir en un sueño utópico». Para ello, «la política y no la economía» deben tomar «los mandos del Gobierno, de la organización de la sociedad», remarcaron.
Otras muchas ciudades de España también celebraron el 1 de Mayo. Así, en Madrid o Barcelona, miles de personas participaron en la tradicional manifestación en la que los principales reclamos de los asistentes fueron el cambio de la actual política económica y el rechazo a la pérdida de derechos laborales.
