La ansiedad clasificatoria del CD La Granja y el viciado entorno que traslada a El Hospital exigen una responsabilidad añadida para cualquier arbitraje, no solo en cuanto a decisiones, sino, sobre todo, en el tacto. Demasiado pendiente de la tensión de los banquillos, incluso añadiendo provocaciones, uno de los asistentes cometió un error garrafal al no señalar fuera de juego a Ramón, el delantero del Villaralbo, instantes después de que La Granja nivelara el marcador. El gol contó y la agresividad que había llevado el partido al fango acabó desbordando pulsiones cuando el árbitro pitó el final. El línea reconoció su error y los jugadores dejaron el campo enzarzados, una tormenta que se tradujo en una agresión entre el público. Esa evitable mancha a lo deportivo refleja una realidad absoluta: La Granja no solo sigue a nueve puntos de la salvación, sino que baja al penúltimo puesto.
Los locales lucharon por responder a sus problemas con orgullo, con un grito de estruendo de un icono como Iván Yubero marcando el camino. Entre el respeto y las propias inseguridades, los primeros minutos siguieron el guión de la prudencia. Los locales evitaron problemas con el buen trabajo de Javi Marcos cerrando el lateral derecho y la presión de Bubi complicando la salida de balón del Villaralbo. El técnico recordó a la plantilla zamorana que el campo no estaba para elaborar. Sus pupilos le escucharon.
El Villaralbo, que empezó a temblar por alto en un córner al primer palo que su portero estuvo a punto de convertir en tragedia, disfrutaría de las primeras tentativas destacables. Ramón indultaría con un remate en semifallo un error de David Martín en el despeje; a ambos les condenó el bote. Fue el prólogo para que Saned, se convirtiera en referencia. El mediapunta, con buen recorrido y disparo, enganchó un latigazo lejano que Truji no vería pasar muy lejos y, acto seguido, perdonó en un testarazo franco desde el corazón del área tras un gran servicio desde línea de fondo de Jarabo.
Fiel a la tradición, también perdonaría La Granja, que disfrutó de cinco minutos de dominio hegemónicopara no trasladarlos al marcador. Guillermo se encontró con un balón delicioso botando en los primeros metros del área. El medio, ayer delantero centro, golpeó con el alma, pero la pelota no cogió puerta. Poco después, Javi Marcos engancharía un buen testarazo arqueado que se marchó alto por muy poco y Víctor Pérez lanzaría un misil teledirigido, desde unos metros por delante del semicírculo central, que obligó a Juanjo a mostrar su manopla.
El Villaralbo cortó sin medias tintas cualquier disputa aérea y el tono del choque se elevó. Su centrocampista, Joan Marco, respondería a Guillermo con una dura falta y vería la amarilla en otra evitable entrada sobre Iván Yubero. Superada la cresta de la ola, tuvo que sufrir La Granja para mantener la igualada hasta el descanso. Truji cortó inextremis un balón que llegaba con dulzura a la testa de Ramón, y David Arranz sacó bajo palos un valeroso cabezazo de Miguel tras un córner.
El juego volvió del descanso con las mismas trabas, con más jugadores en el suelo que pases limpios. Pluma golpeó sin intención a Ramón en la entrepierna y Marco volvió a coquetear con la expulsión con un codazo que partió el labio de Víctor Pérez. El cuadro local, frustrado ya porque Marco siguiera en el campo, gritó de rabia cuando anotó el primer gol. Una mala salida de Truji en un córner le permitió controlar por raso el balón en el segundo palo. Disparó con timidez y David Arranz volvió a salvar bajo palos, pero el rechace le dio una segunda oportunidad al centrocampista del Villaralbo desde el mismo lugar y, esta vez, fusiló sin piedad.
Entre protestas e interrupciones, la segunda mitad fue una diapositiva estática con escaso movimiento. De error a error, empataría Juanlu segundos después de salir al campo. El punta aprovechó el malentendido de los centrales del Villaralbo con su meta, que permitieron al punta granjeño controlar en área chica sin oposición y contar con la pausa necesaria para hallar sin apuros la red.
De vuelta a la contienda con su primer gol en 180 minutos, los granjeños retornaron al déficit. La defensa se quedó esperando un banderín que no llegaría a levantarse y Ramón batió a Truji con un disparo pegado al primer palo. El esfuerzo de Pluma por interceptar la carrera del delantero se quedó en tentativa y, entre gritos y asombros, los zamoranos recuperaron la iniciativa de una conversación viciada, ya sin retorno posible.
Más pendiente de llamar al colegiado principal para poner orden en los banquillos que de sus funciones, el línea entró en barrena. Juanjo, el meta zamorano, vio la roja tras derribar a Adrián fuera del área y el asistente permitió durante unos instantes que el jugador expulsado se sentara en el banquillo, hasta que terminó por recordar el reglamento y le mandó al vestuario.
En su primera acción con uno más, La Granja desperdició una falta propicia, ante un portero que acaba de entrar, con un disparo desviado de Víctor Pérez que tocaron antes Yubero y Mario. La hostilidad del césped impedía sacar partido de la ventaja numérica, por más que La Granja se volcara con defensa de tres a cuarto de hora de la conclusión.
En los instantes finales, Guillermo recibió de espaldas un balón en área rival, pero no supo qué hacer con él. Bastión de muchas gestas, el jugador granjeño aplicó el nivel de dureza que recibió al principio y dejó las mismas acciones evitables que, con justicia, reclamaba. Fue él quien cerró lo deportivo con un golpe sobre Vilarchao que acabó en brecha. Tras el pitido final, empezaron las miserias.