Los ministros de Economía de la eurozona acordaron ayer dar a Irlanda y Portugal siete años adicionales de plazo para devolver los préstamos de sus respectivos rescates con el fin de reducir sus necesidades de refinanciación y facilitar así su vuelta al mercado.
En el caso de Lisboa, la decisión solo se aplicará cuando el Gobierno luso alcance un acuerdo con la troika sobre los recortes alternativos para cubrir la brecha de 1.300 millones provocada por la decisión del Tribunal Constitucional de anular algunos ajustes del presupuesto de 2013, como la supresión de pagas extra para funcionarios y pensionistas.
«Es crucial que tanto Irlanda como Portugal continúen la senda de una aplicación determinada del programa, porque es la combinación de reformas las que que impulsen el crecimiento y una consolidación fiscal coherente la que restaurará la confianza de los inversores», reclamó el vicepresidente de la Comisión y responsable de Economía, Olli Rehn.
Por otro lado, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, evitó respaldar expresamente una relajación de los objetivos de déficit para España y comentó que hay que esperar a las propuestas de la Comisión, que no llegarán hasta finales de mayo, y que están condicionadas a que el Ejecutivo apruebe un nuevo plan de reformas este mes.
El Gabinete de Mariano Rajoy se ha comprometido con la Unión Europea a reducir la deuda del 7% al 4,5% este ejercicio y al 3% en 2014. El Ejecutivo popular espera lograr 24 meses más y considera que el objetivo para este año acabará situándose entre el 5,5% y el 6% del PIB.
Por otro lado, los ministros de Economía de los 27 vencieron la última traba de Alemania y cerraron un acuerdo final para convertir a BCE en supervisor único de las empresas financieras de la eurozona. Es el primer paso para crear una unión bancaria, cuyo objetivo es romper el círculo vicioso entre deuda bancaria y soberana, y permitir la recapitalización directa a cargo del fondo de rescate (Mede) de las entidades con problemas.
