Por aclarar conceptos. Los objetivos de la temporada se logran, o no, cuando se cumple la jornada 38, última de la Liga. Los puestos que se ocupen en las jornadas precedentes no sirven más que para tener una referencia de lo cerca, o lejos, que se está del objetivo inicialmente marcado.
Una vez sentadas las bases para que el seguidor del CD La Granja no se deprima del todo por la pérdida de dos puntos importantes para la permanencia tras encajar el gol del Ávila que significaba el 1-1 en el período de prolongación, hay que ser justos y decir que el empate fue el mínimo premio que mereció llevarse el conjunto abulense, que por cierto lo tiene en japonés para salvarse, frente a un equipo granjeño que no pudo mantener la intensidad física en los minutos finales, fruto más que probablemente del cansancio acumulado tras haber jugado el miércoles uno de sus encuentros aplazados frente al Atlético Tordesillas.
A los dos equipos les pesó su situación clasificatoria en una primera mitad en la que hubo más broncas que fútbol, con los jugadores locales dispuestos a explotar la ansiedad de los abulenses, y los encarnados más preocupados de ganar las pequeñas batallas arbitrales que la guerra que se estaba librando sobre el césped (cada día algo más verde) del campo de El Hospital.
Tras un primer remate de Domingo, flojo a las manos de Iparraguirre, el Ávila pasó a empujar a los granjeños hasta su área, a base de colgar balones desde cualquier zona del campo hasta la portería de Yiyo, aprovechando la gran envergadura de jugadores como Cintrano, Marco, o Nata. Otra cosa es que de esas acciones surgiera algo de peligro, puesto que en los barullos propios de este tipo de jugadas, siempre surgía una pierna para despejar el balón.
Pero, curiosamente, fue de un balón colgado en el otro área de donde surgió el 1-0, tras una falta cercana a la portería de Iparraguirre, que tras un rechace concluyó con un lanzamiento en semifallo desde la frontal de Mario, y el posterior remate de cabeza de Domingo. El portero del Ávila, confiado en coger el balón sin problemas, no vio que Juanlu saltaba con él, y de la duda surgió el 1-0, que fue protestado por el entrenador visitante… pero no por ninguno de los once jugadores del Ávila que estaban en el campo. Sintomático.
El 1-0 llegó surgido de la nada, y a ella retornó el encuentro, con los de casa bien armados en defensa, y el Ávila sin dar tres toques seguidos a la pelota, empeñado en jugar en largo con balones frontales bien despejados por la zaga local. De uno de esos despejes llegó la ocasión más cara del CD La Granja para haber sentenciado el partido, ya que el lanzamiento de Pluma cogió demasiado adelantada a la defensa abulense, y Juanlu se plantó solo ante Iparraguirre. Pero, con todo a favor, el delantero granjeño mandó fuera su lanzamiento.
El resto de acciones de la primera parte pasaron sin pena ni gloria por la retina de los aficionados, alguno de ellos más empeñados en insultar a los jugadores que de animar a los suyos, lo que no estuvo muy lejos de provocar algo más que palabras en la grada.
El tiempo de descanso frenó las ansias dialécticas de los que se sentaban en la fría piedra del graderío, serenó los nervios del Ávila, que salió al campo con las ideas mucho más claras, y sin embargo ofuscó al CD La Granja, que cuando el partido demandaba mantener la posición y buscar la sentencia a la contra, retrasó las líneas, permitiendo que el rival cogiera confianza, y jugara un fútbol igual de directo, pero con alguna variante más.
Los visitantes Bruju y Alex comenzaron a imponerse en la medular, y los de casa no tardaron en verse agobiados en defensa. Hasta ocho ocasiones claras de gol tuvieron los abulenses en un segundo tiempo agónico para el CD La Granja, que si no encajó el 1-1 antes fue porque la defensa estuvo atenta en varios remates con marchamo de gol que desviaron lo suficiente para que el balón se marcharse fuera, y Yiyo hizo su parte tras un cabezazo de Edu Cruz que sacó en gran intervención, enviando a córner otro remate de cabeza de Contrano.
El cansancio se hizo cada vez más patente en los futbolistas locales, y los cambios no contribuyeron a mejorar su situación. Aún así, en varias oportunidades consiguieron amenazar al contragolpe, como un tres para uno, ya en la prolongación, que Chiqui culminó de la peor manera posible, enviando la pelota a las manos del portero, dando la oportunidad al Ávila de realizar una última jugada de ataque, en la que Yiyo (en su único error del encuentro) se precipitó en la salida, enviando Cintrano el balón hacia la portería desguarnecida, donde Nata remachó el 1-1. Como es lógico, hubo un buen disgusto en las filas locales, pero en las visitantes tampoco hubo fiesta precisamente, porque con el punto sumado la permanencia queda hoy un poco más lejos. Pero esto no acaba hasta la jornada 38.
