Una cosa es ilusionar, que es lícito y en el caso del Viveros Herol Nava incluso acertado, porque hay equipo para pensar en hacer una buena temporada, pero otra bastante distinta es descender a la realidad de una competición en la que nadie regala nada, y para la que hay que jugar a tope siempre. Y este conjunto navero, con técnico nuevo, con seis jugadores nuevos y con cambios de posiciones en otros, aún no puede estar al cien por cien, y menos cuando falta uno de sus hombres importantes, como lo es Darío Ajo.
Desde que el caprichoso sorteo de la competición puso al equipo segoviano en el camino de varios de los ‘cocos’ de la División de Honor Plata en estas primeras jornadas de Liga, se sabía que la dificultad era doble porque en pocas ocasiones un equipo que tiene que aprender automatismos nuevos puede alcanzar su mejor versión en las primeras jornadas de Liga. Así que el encuentro frente al Alarcos era considerado como de máxima exigencia.
El problema fue que el conjunto de Ciudad Real también consideró el partido así, y se dispuso a afrontar el choque con la intensidad bien arriba en los primeros minutos, confiando en que al equipo de casa le pesara la responsabilidad. Y lo cierto fue que a la escuadra que dirige Javier Márquez le salió la jugada a la perfección, gracias en buena medida a que Jorge Villamarín (uno de los clásicos ‘amargadores de tardes’ de la categoría) restó toda la confianza a los locales bajando la persiana de su marco durante ocho minutos, los que tardó el Viveros Herol Nava en conseguir su primer gol. Para entonces, los visitantes ya habían marcado cinco.
Óscar Perales no tardó en pedir tiempo muerto, esperando una reacción de sus hombres al buen arranque de partido de su oponente, pero ni el Alarcos bajó su ritmo realizador, ni el Nava pudo elevar el suyo. La defensa local no se cerraba lo suficiente en zona central, por donde Nelson Espino encontraba con cierta comodidad a Juan Lumbreras en el pivote, cuando no finalizaba él mismo las acciones ofensivas, y el castigo que recibió el conjunto de casa fue de esos que hacen daño de verdad, con un 3-11 en el minuto 16 que dejaba unas sensaciones horribles en el Viveros Herol.
Fue mediada la primera parte cuando los naveros pudieron sacar la cabeza, gracias a que los árbitros comenzaron a sancionar las acciones defensivas del Alarcos con exclusiones. Así pudo el conjunto segoviano ir poco a poco igualando el partido, que no el marcador, y serenando sus nervios, pese a que el atasco en la circulación de la bola se hacía más que evidente en varias faltas de ataque. La diferencia quedó estabilizada en cinco goles, aunque fueron seis de desventaja con los que se marcharon los de Perales al descanso (9-15), pero daba la sensación de que el partido podía meterse en una nueva dinámica si los naveros conseguían salir con tensión en la segunda mitad.
Otra vez tarde Sin embargo, fue el Alarcos quien salió de nuevo con mucha intensidad en los primeros minutos de la reanudación, retomando la diferencia de ocho goles, bien liderados en esta ocasión por César Beret. Con Nelson Espino en la cancha, pero participando menos en el juego, fue el lateral izquierdo del conjunto de Ciudad Real quien martilleó una y otra vez la portería de Samuel Ibáñez. Tanto fue así que Perales se vio obligado a meter a Alberto Miranda bajo los palos, intentando dar un giro a la situación en su portería.
De nuevo las exclusiones en el bando visitante volvieron a darle oxígeno al equipo de casa, aunque sin conseguir en un primer momento reducir las distancias. Pero bastó con que Miranda sacara dos bolas, Carlos Villagrán consiguiera dividir a la defensa visitante con sus penetraciones, y Antonio Llopis encontrara el punto débil de Jorge Villamarín desde el costado derecho, para que los aficionados naveros (a los que extrañamente los de Ciudad Real ganaron la partida en los ánimos a su equipo) pudieran atisbar un asomo de luz al final del túnel.
Una exclusión definitiva A partir del 13-21 a poco menos de 18 minutos para el final, el Viveros Herol Nava comenzó a crecer. No fue sin duda un estirón de esos que se dan de golpe, porque el Alarcos no permitía que su diferencia se redujera demasiado rápido, pero sí que se hizo evidente en los compases finales. Jugando un buen número de minutos en superioridad, la escuadra local pasó del 17-23 al 21-24 cuando al partido le restaban todavía cinco minutos para el final, y eso que Jorge salvaba los muebles a lanzamientos de Andrés Alonso y Bruno Vírseda.
Era el momento del partido, que los de casa se habían trabajado de firme ante un rival que veía (de lejos aún) la posibilidad de perder el choque. Pero una exclusión de Alberto García cercenó las opciones de los locales. El Alarcos volvió a tomar una renta de cinco goles, y aunque los segovianos volvieron a reducirla a dos, el crono ya galopaba en su contra. El Viveros Herol llegó tarde al partido y se quedó sin opciones frente a un rival de los que con seguridad va a estar arriba en la tabla. Posiblemente el Nava también lo esté, pero tardará algo más en hacerlo. De momento, lo que tendrá que hacer dentro de siete días, en Alcobendas, será llegar un poco antes al encuentro. Como una media hora antes, más o menos.
