El Real Madrid retrasó ayer al menos hasta hoy el alirón del Barcelona gracias a un nuevo ‘hat-trick’ de Cristiano Ronaldo, que alcanzó 37 goles en la Liga, y a un tanto de Karim Benzema. Los blancos dejaron al Getafe al borde del abismo, y se jugará la permanencia en las dos últimas jornadas ante rivales directos como el Osasuna y la Real Sociedad.
Con un ambiente frío y la peor entrada del año en el Santiago Bernabéu, el conjunto dirigido por José Mourinho cumplió con lo que de él se espera. Se olvidó de favores a un equipo amigo, al que metió en verdaderos problemas. Los de Míchel, después de estar toda la temporada pensando en otras batallas, se ve a la hora de la verdad en una pelea que no era la suya, con la peligrosa dinámica de ir de arriba hacia abajo.
Al duelo le faltó tensión. Se trató de algo lógico si se habla del Madrid, que se crece en ambientes duros como los de Mestalla y el Sánchez Pizjuán para sacar a relucir su mejor fútbol, pero que se contagia en su casa de un ambiente apagado. Extrañó más la pobre imagen del Getafe, que jugándose la vida no mordió.
Por respeto a su escudo, primero, y al resto de equipos que pelean por la permanencia, después, el Real Madrid salió a atacar. Intentó divertirse con un tridente ofensivo que se eleva entre lo mejor de la temporada. Con Ángel Di María, Mesut Özil y Cristiano Ronaldo, el club tiene ataque para varios años.
Con un evidente dominio blanco, el 1-0 parecía una mera cuestión de minutos. La diana llegó en una acción bella: Özil estuvo magistral a la hora de dar un eficaz pase por arriba hacia la cabeza del insaciable Cristiano Ronaldo, que se mantuvo en el aire y anotó.
El Bernabéu echó de menos a Íker Casillas, al que concedió descanso Mourinho para que el portero titular fuera Antonio Adán. En esencia, el luso podría haber colocado a cualquiera, porque el arquero fue un espectador más.
Voraz
El Madrid pudo sentenciar antes. Hubo disparos de Özil y un nuevo ‘vuelo sin motor’ de Cristiano, que no precisó su testarazo. No obstante, el delantero se quitó la espina en la segunda parte. Tras lanzar una falta lejana al lateral de la red, aumentó sus números de leyenda, pues marcó con otro regalo de su mejor socio, Özil.
El Getafe fue víctima de su propia angustia. No apareció y, cuando protagonizó una llegada, Javier Casquero chutó fuera con todo a su favor por apostar por la potencia antes que por la colocación.
Benzema, que entró desde el banquillo, no tardó en aparecer. El francés, que no participó en la semifinal europea ante el Barcelona, volvió a mostrar su fantástico estado de forma. El primer balón que tocó, lo mandó dentro de la portería. Recibió un pase en profundidad de Xabi Alonso y superó a Óscar Ustari.
El Getafe sufrió hasta la conclusión mientras los ‘merengues’ se divertían. Cristiano pasó de un enfado de ganador, desesperado por perdonar en un mano a mano, a cerrar la goleada rubricando de penalti su gol número 37 en la Liga y el 50 de la temporada.
Así, los locales terminaron felices y los visitantes continuarán con sus agobios.
