Desde primera hora de la mañana, el cementerio del Santo Angel de la Guarda en la capital segoviana ha registrado una masiva afluencia de público, dedicado mayoritariamente al adorno y la limpieza de las sepulturas de sus familiares. La llegada ha motivado que la Policía Local haya desplegado un servicio de control de tráfico en las calles adyacentes al cementerio, tanto para el paso de vehículos como para hacer cumplir las prohibiciones de aparcamiento en la zona.
El obispo de Segovia, Ángel Rubio Castro, se ha desplazado hasta la capilla del cementerio segoviano para presidir una misa solemne en recuerdo a los Fieles Difuntos, a la que ha asistido el alcalde Pedro Arahuetes acompañado por algunos ediles del equipo de Gobierno; a cuyo término se trasladó hasta el camposanto para rezar un responso por todos los fallecidos que descansan en este recinto.
A lo largo de la jornada, la presencia del público ha sido constante en el Cementerio, y los puestos de venta de flores no han dejado de suministrar plantas para adornar las tumbas. Por otra parte, las pastelerías y obradores han intensificado su trabajo para elaborar los tradicionales «buñuelos de viento» y «huesos de Santo» de esta época