El madrileño confesó que “trenes como estos pasan solo una vez en la vida”, aunque añadió que “me da pena porque me voy a mitad de temporada y ha sido todo muy rápido, pero tenía que aprovechar esta mejora de contrato. De todas maneras, me voy con un sabor agridulce, aunque estoy satisfecho porque los ocho años en los que he estado en Segovia lo he dado todo por el Caja, intentando ayudar sobre todo a la gente más joven, que son la clave del éxito de este equipo”.
Después de tanto tiempo en Segovia, Tobe se queda con una cosa: “todo el cariño que me han brindado todos estos años. Me han arropado en los momentos difíciles, desde el primer año cuando tuve aquel problema de corazón, o cuando no han salido temporadas buenas. Me quedo con el hecho de poder caminar por la calle y que la gente te llame y te pare para hablar contigo. Por ello le doy las gracias a todos los segovianos”.
El cierre aprovechó para mandar unas palabras a la afición del Caja para que “estén tranquilos, porque de aquí se han ido jugadores muy importantes, y al final este equipo siempre se reinventa. Aquí no importan los jugadores que se van, sino lo que queda en el vestuario, su ambiente tan sano, el gran trabajo de los jóvenes… por eso hay que seguir confiando, sobre todo porque el Caja Segovia cuenta con Jesús Velasco, que es la clave de todo, ya que es un gran entrenador que logra callar hasta a los más escépticos año tras año”.
Por ello, Tobe concluye que “hay que seguir apoyando al Caja, porque todavía tienen muchos partidos importantes por delante, y si el equipo sigue con confianza, va a llegar lejos”.