El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pidió ayer desde Varsovia (Polonia) que no se creen «alarmas injustificadas» sobre la situación del país y que se actúe con prudencia y responsabilidad, porque España «no va a ser rescatada».
«Nadie ha planteado un rescate y nadie va a plantearlo, ni está en la agenda de nadie. Vamos a seguir con el proceso de reformas. Vuelvo a llamar a la sensatez, prudencia y responsabilidad», indicó el líder popular en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, tras la Cumbre polaco-española. «No se necesita», insisitió en varias ocasiones el presidente.
De esta forma, Rajoy defendió la serie de reformas emprendida por su Gobierno en 100 días, algo «sin precedentes», señaló, y que es la traducción de que el Ejecutivo cumple con sus obligaciones. «No debemos generar alarmas ni exagerar. Vivimos en una situación difícil, y el Gabinete está haciendo lo que tiene que hacer», subrayó.
El jefe del Ejecutivo aclaró después, que cuando pide prudencia y responsabilidad es un mensaje para «todo el mundo» y que no se refiere «a nadie en concreto». No habló de Nicolás Sarkozy, el presidente de la República Francesa, con quien se le preguntó si había mantenido algún contacto tras las declaraciones peyorativas del líder galo sobre la economía española.
El mandatario puntualizó en su respuesta que no quiere «polemizar con dirigentes» y se limitó a añadir que de quien sí recibió una llamada fue del italiano Mario Monti. «Me dijo que no había dicho lo que se le había atribuido», añadió.
Por su parte, el consejero delegado de Banesto, José García Cantera, afirmó que hablar de rescate de España es «absolutamente frívolo y superficial».
En parecidos términos se expresó el diputado de IU, Gaspar Llamazares, que manifestó que no veía riesgo de que el país tenga que ser intervenido, pero afirmó que los PGE están controlados por los organismos internacionales. «No creo en el riesgo de su rescate».
Mientras tanto, el Ibex cedió un 0,75% y se desmarcó de los avances de las principales plazas de Europa, y la prima de riesgo nacional se estabilizó en los 408 puntos.
Por otro lado, el BCE consideró que las subidas registradas en el indicador financiero de Madrid y Roma son por las peores perspecivas de crecimiento de la zona euro.
