A dos semanas (y un partido amistoso) de comenzar la Liga en la Segunda, el Segovia Futsal jugó su peor partido de la pretemporada, frente a un Sílver Novanca que puso en evidencia a un conjunto segoviano que estuvo falto de intensidad, tanto en defensa, como en ataque.
La primera unidad que puso en juego el Segovia Futsal pareció incómoda sobre la cancha, al menos en los primeros minutos de partido. Con escasa soltura con el esférico, y sin ideas a la hora de superar la defensa en media cancha que puso el Novanca, los de Diego Gacimartín comenzaron a recibir contragolpes que amenazaron la integridad del marco de Mordi, que tuvo un par de intervenciones de cierto mérito.
Este hecho no mejoró con la entrada en la pista de la segunda unidad segoviana, si bien es cierto que con Iván Quintín y Alvarito, el juego del equipo de casa fue algo más incisivo. Pero aún se vieron los lógicos defectos que debe pulir un Segovia Futsal algo precipitado en la salida del balón cuando recibe la presión del contrario, pero sin duda efectivo en la defensa estática, ya que apenas recibió ocasiones de gol por parte de un rival que buscaba sus opciones a la contra, y físicamente aún se encontraba entero.
El paso de los minutos fue llevando a menos las fuerzas del Novanca, mientras que el Segovia Futsal, con rotaciones más largas que en partidos anteriores, se hacía con el mando. Jimeno e Iván Quintín se encontraron con el larguero en dos acciones peligrosas del conjunto segoviano hasta que, a tres minutos para el descanso, una buena acción de Edu permitió a Buitre superar de primeras al portero visitante.
Pero la reacción del Sílver Novanca no se hizo esperar, y aprovechando un instante de relajación local, una acción de tres para dos fue bien culminada por Manuel Díaz para firmar el gol del empate. A cuatro segundos para el final del primer tiempo, y después de un remate fuera en inmejorable posición de Dani Mejías que se marchó fuera, la rápida contra madrileña pilló por sorpresa al equipo de casa, y Ernesto Fernández desvió el pase al área de Chino lo justo para que Mordi no llegara a despejar.
Quiso elevar su intensidad el Segovia Futsal en la segunda parte, pero salvo los intentos de Jorge Jimeno y Edu, lo cierto fue que el equipo de Diego Gacimartín no mostró esa fuerza que se le debe suponer a un equipo de Segunda División ante un oponente en teoría inferior, pero que tuvo sobre la cancha momentos para gustarse con la pelota, ante una defensa segoviana siempre a un metro y medio de su rival.
Mordi, inédito durante los diez primeros minutos de la segunda parte, tuvo que salvar al Segovia Futsal en un par de ocasiones tras sendos contragolpes de un equipo madrileño cada vez más confiado sobre la cancha. El ataque posicional del equipo de casa fue un auténtico erial, sin un conductor de juego, sin nadie que se jugara el uno para uno en banda y siempre demasiado previsible. Tanto fue así que durante el tramo final del choque estuvo mucho más cerca el 1-3 que el empate a dos.
Con Dani Mejías esperando para salir como portero-jugador, llegó la igualada, en otro buen pase de Edu hacia Jorge Jimeno, que marcó sin oposición. Pese a ello, Diego apostó por jugar el cinco para cuatro que se convirtió en la ruleta rusa, en buena medida por la mala calidad de los pases. Al final, el 2-2 reflejó lo que fue un partido bastante flojo por parte de un Segovia Futsal que parece haber dado un paso hacia atrás en su preparación. Sin duda, el momento para hacerlo es ahora, cuando aún hay margen para dar varios hacia delante.