Al Qaeda ha vuelto a pasar de las amenazas a los hechos, su manera habitual de mostrar su disconformidad con decisiones que no son de su agrado. La última, que el Gobierno francés de François Hollande decidiera el pasado viernes atender la petición de ayuda militar que le formularon las autoridades de Mali, incapaces de controlar por más tiempo a los islamistas, que desde hace casi un año se están haciendo con el control de gran parte del norte del país.
La intervención militar gala llevó a la red terrorista a tomar el pasado miércoles como rehenes a un grupo de unos 41 extranjeros y al menos 600 trabajadores nacionales en una planta de procesamiento de gas en Argelia, que ayer terminó en un baño de sangre. La masacre se produjo cuando el Ejército argelino atacó el lugar con el objetivo de liberar a los secuestrados, muchos de ellos occidentales.
Los datos que llegan desde allí son confusos y se basan en las declaraciones de un portavoz de los islamistas, que dijo a la agencia mauritana ANI que en el ataque aéreo murieron 34 rehenes y 15 de los captores. Según la agencia de noticias argelina APS, en la acción militar pudieron ser liberados tan solo cuatro secuestrados extranjeros. Otros siete permanecían al cierre de esta edición todavía en manos de sus captores. Otras fuentes aseguran que la acción sirvió para liberar a 600 trabajadores argelinos que también se encontraban retenidos.
Horas antes de esta operación, al parecer un grupo de unos 30 secuestrados había conseguido escapar de la planta.
París, Londres y Oslo confirmaron la acción militar en el campo de gas de In Amenas. Entre los capturados había franceses, británicos, noruegos, estadounidenses y japoneses. Los terroristas, fuertemente armados, asaltaron el miércoles la colonia en la que residían los trabajadores extranjeros de la planta con tres coches.
El desarrollo de la acción y la cantidad de víctimas aún se desconoce con exactitud. Los islamistas mismos habían amenazado el mismo miércoles con causar un baño de sangre entre los secuestrados en el caso de un ataque militar. Desde el asalto a la planta de gas mantenían a 41 trabajadores occidentales en su poder.
Los militares argelinos rodearon el miércoles el lugar y se negaron a toda negociación con los islamistas. Detrás de la toma de rehenes está la organización Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI, que reclama el fin de la intervención francesa en Mali.
Según el Gobierno, el grupo armado es liderado por el islamista tuerto Mojtar Belmojtar. Se trata de unos 20 hombres armados, oriundos de Argelia. No obstante, el grupo islámico Ansar Dine, del norte de Mali, negó todo vínculo con ese comando. «No tenemos ninguna razón para estar ahí», afirmó un portavoz de ese colectivo tuareg, que añadió que detrás de la acción hay personas que defienden el Islam. «Los musulmanes no quedarán pasivos ante el ataque de Francia y sus aliados», comentó el portavoz. Ansar Dine es un grupo islámico que controla el norte de Mali.
Ejecutado
Otra de las represarias contra Francia llevada a cabo por los grupos terroristas somalíes vinculados a la red Al Qaeda, llegó ayer de la mano de la organización Al Shabaab, quien anunció, a través de su cuenta de Twitter, que el agente francés Denis Allex, secuestrado desde 2009, fue asesinado el miércoles por la tarde. «Dejemos que los musulmanes disfruten de esta ejecución y que los galos griten», declaró el jeque Abdiasis Abu Musab, portavoz del grupo.
El rehén era uno dos agentes de Inteligencia franceses secuestrados en Mogadiscio por las milicias islamistas. El otro uniformado, Marc Aubriere, consiguió escapar un mes después.
Los captores exigían el fin del apoyo por parte de las autoridades francesas al Gobierno somalí.
