Fue a raíz de la exposición ‘La Codorniz, 1941-1978’, que conmemoraba el septuagésimo aniversario del nacimiento de la revista, cuando los artistas Juan Pita y Antonio Madrigal, que aunque no nacieron en Segovia llevan tantos años aquí que ya se consideran segovianos, pensaron en la posibilidad de montar en la ciudad una exposición que mostrara su trabajo en esa mítica publicación.
“Nos pareció muy buena idea a los dos. A Antonio le parece muy bien lo que yo propongo y a mí lo que él propone, sobre todo en cuestiones de humor”, explica Pita y asiente Madrigal. Enseguida se lo comentaron a la concejala de Cultura, Clara Luquero, que acogió la idea con entusiasmo y el resultado es que el Ayuntamiento ha cedido la sala de exposiciones de La Alhóndiga y el personal para mantener abierta la muestra.
La inauguración está prevista mañana jueves a las ocho de la tarde y contará con una presentación a cargo de Felipe Hernández Cava, comisario de la gran exposición en Madrid sobre los setenta años de La Codorniz, que se clausuró en mayo en el Museo de la Ciudad. Se trata, según Madrigal, “de una autoridad en cuestiones de humor, íntimo amigo de Chumy Chúmez y de El Roto”.
Además, el día 19, a la misma hora y también en La Alhóndiga, se celebrará una mesa redonda moderada por Moncho Alpuente y en la que intervendrán Beatriz de Laiglesia, hija de Álvaro de la Iglesia (director de la revista durante su etapa más larga); Antonio de Mateo Remacha, Pepe Orcajo y los dos autores de las ilustraciones y viñetas de la muestra, Antonio Madrigal y Juan Pita.
Sobre el esquema de la exposición, los autores cuentan que se podrá ver una serie de originales publicados en La Codorniz por ambos (Madrigal durante una década, desde finales de los sesenta hasta su cierre en 1978 y Pita del 73 al 75).
Como complemento han añadido una serie de toys o esculturas de pequeño formato y se proyectará un audiovisual con testimonios de los dos protagonistas.
Tienen claro que su paso por La Codorniz fue una experiencia “muy positiva”. “Era la revista más audaz, la más importante de humor en España y la decana”, dicen. Antonio Madrigal llegó a trabajar en la misma sede de la publicación como redactor y confeccionador “y conocía a casi todo el mundo”, mucho si se tiene en cuenta que por sus páginas pasaron artistas gráficos y pintores como Mingote, Serafín, Julio Cebrián, Gila, Enrique Herreros, etc, grandes maestros todos ellos, y figuras literarias como Gómez de la Serna, Jardiel Poncela, Cela o Wenceslao Fernández Flórez, entre otros.
La Codorniz, cuenta Madrigal, pasó por distintas etapas, algo podrán conocer quienes visiten la exposición, ya que contará con paneles explicativos. Nació bajo la dirección de Miguel Mihura, propietario, pero cuatro años después la vendió a una sociedad que encabezaba el conde de Godó, quien puso al frente a un joven Álvaro de Laiglesia, quien con 22 años convirtió la revista en un referente de humor de calidad.
Madrigal habla de la dureza de una época en la que la censura y las presiones de grupos como Falange ejercían contra la libertad de expresión. Él mismo fue víctima de los desmanes de la dictadura pues cuenta que “me había casado y cuando regresé del viaje de novios me habían procesado por un dibujo, aunque luego no pasó nada”.
Pita considera su participación no profesional: “Era un joven estudiante al que le gusta dibujar y llevaba mis dibujos y si a Álvaro de Laiglesia le gustaban los publicaba y si no pues nada”. Pero durante casi tres años publicó de forma bastante habitual, de lo que hoy en día se siente muy orgulloso.
Por otro lado coinciden en que La Codorniz era más que una revista de humor: Su barniz satírico la convertía en una publicación más valiente ante la dictadura que otras revistas de información política; eso unido a una gran calidad artística —destacan, por ejemplo, las extraordinarias portadas de Herreros— y literaria, así como su duración e impacto.
Madrigal niega además el ‘sambenito’ de franquista, en su origen, porque en ella trabajaron artistas de todas las tendencias políticas.
