Partidos políticos y sindicatos coincidieron ayer en sus críticas al presidente de los empresarios, Juan Rosell, tanto por sus declaraciones sobre los funcionarios, como por su propuesta de los miniempleos. Así, el socialista Marcelino Iglesias tildó las palabras del dirigente de la patronal como «radicales», mientras que el líder de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, le acusó de colocar «cortinas de humo» para no tratar el tema de la reforma laboral. Mientras, Durán i Lleida, dirigente de CiU, le recordó que despedir funcionarios «no es legal», mientras que UGT quiso salir en defensa de los empleados públicos que, según ellos, «no son unos privilegiados».
Precisamente, las palabras de Rosell sobre el exceso de trabajadores en la Administración y la necesidad de igualar el despido de la empresa pública con el del sector privado fueron las más duramente replicadas. El secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, subrayó que en España «no sobran 900.000 empleados del sector público» y aseguró que «no cree que los funcionarios sean poco trabajadores».
También en el ámbito político, el portavoz de CiU, José Antonio Durán i Lleida recordó al presidente de la CEOE que despedir funcionarios «no es legalmente posible», por lo que las reformas que necesita el país no pueden pasar por esta medida.
Por su parte, el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, señaló que si el presidente de la CEOE «considera que hay muchos empleados públicos, que ponga los datos sobre la mesa» y que debería explicar bien quién está ocupando un puesto y no está trabajando.
En este sentido, recordó el diferencial que existe con otros Estados del entorno en materia de empleo público, y defendió que solo Grecia, Portugal e Irlanda tienen menos trabajadores en este sector que España por cada 1.000 habitantes, «precisamente tres países que tuvieron que ser rescatados por su mala situación».
En la misma línea, el otro sindicato mayoritario, UGT, salió al paso de las críticas contra los empleados públicos, para dejar claro que «no son unos privilegiados», pues uno de cada cuatro son temporales, y muchos, mileuristas.
Argumento tramposo
El asunto de los minijobs (miniempleos con sueldos de 400 euros) tampoco dejó indiferente a nadie. Iglesias, por su parte, aseguró que con un sueldo tan bajo, es imposible que un trabajador pueda sacar adelante a su familia, y apostó por buscar fórmulas imaginativas, antes de tachar de «excesivamente radical» esta fórmula.
Durán se mostró igual de escéptico con esa idea de la patronal y sugirió la creación de un «contrato de obra nueva», del que solo precisó que facilitaría la creación de empleo para las empresas.
Para Fernández Toxo es algo «tramposo» valerse del argumento que utliza la CEOE sobre que si a un parado le preguntas si quiere un miniempleo o nada, decida quedarse con lo primero, y aseguró que cree que esta propuesta de los minijobs, es un abuso.Juan Rosell,
