Catedráticos llegados desde distintos puntos de España, profesores y antropólogos debaten desde ayer en el campus de Segovia sobre la visión que el hispanismo tiene de Castilla y León.
En la inauguración del seminario estuvieron el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez; el vicerrector del campus público, Juan José Garcillán; la directora del Instituto de Estudios Europeos de la UVa, Montserrat de Hoyos; y la directora del Instituto de la Cultura Tradicional ‘Manuel González Herrero’, Sara Dueñas.
Con este curso, el antedicho Instituto de la Cultura Tradicional pretendía ampliar su labor investigadora, que es la principal actividad de este organismo dependiente de la Diputación, y unir esfuerzos con la Universidad Pública. “Nos sentimos orgullosos de que el Instituto haya conseguido estas cotas de colaboración con nuestra universidad, con la UVa”, declaró Vázquez, quien mostró su deseo de que “la calidad de los ponentes y el nivel organizativo de este encuentro sean un punto de partida para próximas colaboraciones”.
Por su parte, el vicerrector se mostraba dijo estar contento porque “se haya pensado en nuestro campus para la celebración”. “Es una muestra más —añadió— de la colaboración que se pretende siempre mantener con las instituciones locales; y ofrecer nuestros espacios para generar la transmisión de la cultura y el conocimiento a nuestro entorno”.
Mainer
El catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza, Santiago Mainer, fue el primero en intervenir en el curso con una ponencia sobre ‘Galdós y Azorín sobre Castilla: una consagración estética’. Mainer habló de una de las obras literarias menos conocidas de Galdós, ‘El caballero encantado’, en el que da una visión fantástica de Castillla como centro de España.
Y también se refirió a otro libro, más conocido, ‘Castilla’. Mainar desentraña en qué medida Azorín tenía como antecedente de su construcción imaginaria de Castilla la obra de Galdós, y cómo la dedicación de Azorín a lo castellano en una serie de obras “tiene un trasfondo político, como todas las cosas, que concierne tanto a la personalidad política que Azorín está configurándose, como a la idea de España”. “Unos y otros, Sorolla, Galdós y Azorín —continuó—, proponen la sustitución de los icónicos habituales del nacionalismo, que suelen ser historiográficos: batallas, dinastías, y trasladarlos al paisaje, a la vida de las gentes y de los hombres, donde coinciden con Unamuno, Machado y tantos otros”.
Ante los periodistas, el catedrático aragonés comentó que “hoy tiene la vigencia que queramos darle, pero las tensiones periféricas tienen el mismo recorrido”. “Lo que está ocurriendo en Cataluña , que viene de atrás —señaló—, es una construcción de imagen de un país historiográfica que ha acabado convirtiéndose en una pesadilla étnica. Es uno de los peligros que hay”.
“La ventaja que tiene el nacionalismo español, que es viejo
—concluyó el catedrático—, es que está curado de espantos. Las imágenes de Castilla y León, del significado político que tuvieron con el franquismo, pueden ser un recuerdo turístico, pero también un elemento de cohesión afectiva y emocional, de sociabilidad, de un montón de españoles, sin necesidad de convertirse en unos fanáticos de estas cosas”.
