Mario Hernández Mateo fue uno de los cinco militares que murieron ayer al explotar varios artefactos durante unos trabajos de adiestramiento de desactivación de explosivos en las instalaciones de la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares, en Madrid.
Todavía se desconoce cuándo se celebrarán los funerales por los fallecidos, cuyos restos mortales se encuentran en el Tanatorio de Colmenar Viejo, a la espera de que se les practique la correspondiente autopsia.
Además tampoco ha trascendido si una vez finalizado el análisis de los restos mortales, se celebrará un funeral conjunto, pues la decisión corresponderá a las respectivas familias.
La Guardia Civil y el Ejército han abierto sendas investigaciones sobre lo ocurrido en el campo de maniobras donde murieron los cinco militares y otros dos resultaron heridos de gravedad. Además de Mario Hernández, falleció el también suboficial Sergio Valdepeñas Martín; el cabo Miguel Ángel Díaz Ruiz; el sargento Víctor Manuel Zamora, y el cabo Javier Muñoz Gómez. Los cinco militares expertos en explosivos murieron tras estallar varias minas anticarro que intentaban destruir durante un ejercicio de desactivación en el campo de maniobras.
Los vecinos de la localidad segoviana de Zarzuela del Pinar se encuentran conmocionados tras conocer la identidad de una de las víctimas, ya que frecuentaba el pueblo y donde tenía antecedentes familiares. El joven militar pasaba muchos fines de semana en la localidad segoviana, donde cuenta con familia y de donde era natural su madre. Además, la novia del joven también es nacida en Zarzuela del Pinar y recientemente se habían trasladado a vivir juntos a Madrid.
Mario Hernández Mateo era sargento del Ejército de Tierra de la brigada acorazada número 12 de El Goloso, en Madrid. El joven había nacido en la capital madrileña el 10 de octubre de 1977. Estaba soltero pero vivía con su novia desde hacía algunos meses. Al parecer, él era uno de los militares que estaba impartiendo instrucciones en el Centro Internacional de Desminado, donde ocurrió el suceso cuando participaban en la forma en que se desactivan explosivos. Había estado destinado en misiones internacionales militares como Kosovo, ISAF (Afganistán) y Bosnia. Sus compañeros lo definieron como «jovial, siempre tenía una sonrisa en la cara y una palabra afable cuando se la necesitaba».