Nadie se engaña en Mercedes: el explosivo duelo entre Lewis Hamilton y Nico Rosberg sumará nuevos capítulos y aumentará en intensidad. «No puede esperarse que ahora hagan buenas migas cuando saben que cuentan con las herramientas para ser campeones», apuntó Toto Wolff, jefe de motores de Mercedes, después del Gran Premio de España.
«No voy a esconderme ahora solo porque haya terminado segundo», apuntó el alemán después de ser desbancado como líder, convertido ya en un duelo interno en la escudería. La situación es muy diferente a la de aquellas semanas previas al inicio de la temporada, cuando Rosberg dijo que si no era él, lo mejor sería que Hamilton ganara carreras. «No, ahora ya no es el caso», indicó con una irónica sonrisa.
Tras la cuarta victoria consecutiva de su rival-compañero, a Rosberg se le han quitado las ganas de sonreír. Otra vez segundo, puesto al que además fue relegado en la clasificación general.
El defensor del título, el alemán Sebastian Vettel, está ya a más de 50 puntos del dúo, pese a su espectacular remontada. En Red Bull, los jefes se refugian en lugares comunes como «la esperanza es lo último que muere», en palabras de Christian Horner.
Las ‘flechas de plata’, que en Cataluña humillaron a los rivales y doblaron a las dos tercera partes de los participante, solo pueden derrotarse a sí mismas. «Todavía tenemos un largo camino esta temporada, por eso es mejor seguir siendo modestos y continuar trabajando duro», dijo Hamilton.
No hay tregua entre Lewis y Nico, dos personajes bastante diferentes. Hamilton es un rapero amante de los tatuajes. Rosberg es el políglota hijo del excampeón Keke Rosberg, acostumbrado a la vida acomodada. La próxima batalla será en Montecarlo.
