El primer encierro campestre de las fiestas concentró a más de un centenar de caballistas, que no llegaron a controlar la manada y ello originó que resultara muy rápido, pero tuvo momentos muy vistosos por la plasticidad de las imágenes que ofrecieron en un entorno singular por la estampa del paisaje entre pinares. Su desarrollo estuvo dentro de lo habitual, no hubo incidentes, salvo que algún caballista cayó de la montura y el equino hizo parte del recorrido desbocado. Incidencias a las que se sumó la fuga de dos toros en las inmediaciones del embudo. Uno de ellos se consiguió que retomara el recorrido y el otro estuvo escapado unos sesenta minutos y llegó pasearse por la carretera de Santiuste, hasta que fue sedado y trasladado en una jaula a la plaza de toros.
Dentro de los festejos desarrollados anteriormente el “Nava Prix”, organizado por los quintos, se convirtió en una novedad atractiva que contribuyó al entretenimiento de los numerosos espectadores que llenaron el coso taurino. Varias pruebas se pusieron en competición entre los grupos de peñas participantes. De las tres pruebas la de comparecer ante la vaquilla subidos en una silla y aguantar la embestida sin caerse resultó graciosa y un tanto emocionante. Actos celebrados a los que se sumó la marcha ciclista Nava- Moraleja, que conmemoraba el 25 aniversario de celebración,y el encierro de vaquillas. Festejo éste que fue muy concurrido y donde una vez más las vaquillas protagonizaron momentos muy entretenidos y divertidos. Poco antes las peñas protagonizaron su desfile.