La euforia inicial de ayer en los mercados tras el anuncio del presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, de comprar deuda italiana y española fue más bien breve. Los inversores intuyeron que la decisión adoptada por la autoridad monetaria era de mucho ruido y pocas nueces, ya que, al parecer, la adquisición fue más bien discreta, y lo que pretendieron las palabras de Trichet, tan ambiguas como imprecisas, siempre entre dos aguas, fue aliviar las tensiones de los últimos días y evitar un lunes negro, por lo que el entusiasmo, fuera de toda lógica, se transformó en prudencia. La medida sirvió para controlar la prima de riesgo, pero no para evitar el desplome en los parqués.
La Bolsa española bajó el 2,44%y perdió el nivel de 8.500 puntos, afectada por la caída de Wall Street tras la rebaja de la calificación crediticia de EEUU, lo que anuló el beneficioso efecto causado por la decisión del BCE de comprar deuda de dichos países. Así, el principal índice, el Ibex 35, perdió 211,80 puntos, el 2,44% , hasta 8.459,40, nuevo mínimo anual y nivel desconocido desde abril de 2009. Las pérdidas acumuladas en este ejercicio ascendieron al 14,2%
En Europa, con el euro a 1,42 dólares, las principales plazas bajaron: Fráncfort cayó el 5,02%; París, el 4,68%; Londres, el 3,39%; el índice Euro Stoxx 50, el 3,72%, y Milán, el 2,35%.
Por contra, la prima de riesgo nacional pasó de 370 a 280 puntos -la rentabilidad de la deuda española descendió del 6,05 al 5,15%- y la cotización del euro se recuperó notablemente, hasta 1,44 dólares. El indicador registró su mayor caída desde la creación del euro y dio algo de oxígeno a Roma y a Madrid.
Pero en los parqués, tras el repunte inicial, las ganancias fueron menguando, en lo que influían las débiles previsiones de crecimiento de Francia, cuyo PIB crecerá el 0,2% en el tercer trimestre, y el descenso de la confianza de los consumidores europeos.
Así, afectada también por la negativa evolución de los futuros estadounidenses, la Bolsa española incurrió en pérdidas poco después del mediodía. S&P confirmó la nota AAA de Francia, y el oro logró nuevos máximos históricos.
La apertura a la baja de Wall Street y el incremento de sus pérdidas mientras Moody’s y Fitch advertían de que todavía pueden rebajar la nota de la deuda estadounidense, aumentó el retroceso del mercado nacional.
De este modo, mientras Wall Street cedió cerca del 3% por la rebaja de la calificación de su deuda y el miedo a un empeoramiento de la economía, el parqué nacional decreció más del 2% y bajó hasta 8.450 puntos. La cotización del petróleo Brent descendió el 3%, hasta 106 dólares.
Suficientes
Por su parte, la Comisión Europea no quiso valorar si la compra de bonos españoles e italianos será suficiente para estabilizar la zona euro hasta que se pongan en marcha los cambios del fondo de rescate europeo acordado el pasado 21 de julio, pero recalcó que descartaba que vaya a ser necesario lanzar un plan de ayuda para las economías de Madrid o Roma porque estos dos países «están emprendiendo las medidas de ajuste necesarias».
Por otro lado, el G-7 reforzó su compromiso de cooperación para asegurar la estabilidad de los mercados financieros en medio de los problemas de deuda en EEUU y Europa, según una declaración conjunta de los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del grupo.
«Nos comprometemos a realizar una acción coordinada en caso necesario, para asegurar la liquidez y apoyar la perdurabilidad y el crecimiento económico», rezaba la declaración, recogida por la agencia Kyodo.
«Estamos dispuestos a tomar medidas para garantizar la estabilidad y la liquidez en los mercados, «añade el documento, publicado tras una teleconferencia urgente mantenida por los dirigentes a primera hora de Japón.
Mientras tanto, las Bolsas asiáticas y los indicadores de Ocenía acumularon una nueva sesión de notables pérdidas, afectadas por la volatididad atribuida por los expertos a las dudas sobre la economía norteamericana y la crisis de la deuda.
