El renovado Viveros Herol Nava inicia su tercera temporada en la División de Honor Plata, con la intención de lograr en primer término los puntos necesarios para mantener la categoría, y posteriormente soñar con algo más que la permanencia, un objetivo que parece ser el común de un buen número de equipos en esta segunda división del balonmano nacional, conscientes de que en principio no parece haber un favorito tan claro como lo podían ser el Atlético Valladolid o el Bidasoa Irún en la pasada campaña, y que sí se ha abierto el abanico de candidatos para ocupar las plazas de honor, a las que siempre hay que apuntar también al Barça B, aunque el filial (por razones obvias) no pueda ascender.
Media plantilla, además del entrenador, dijo adiós al club al finalizar la temporada, y el club segoviano vivió un frenético mercado de fichajes, con las ideas claras en torno a lo que quería conseguir. La llegada de Óscar Perales supuso una apuesta por un técnico recién llegado a los banquillos, pero con una experiencia más que dilatada como jugador de élite, y posteriormente el Viveros Herol reforzó las posiciones que se habían quedado huérfanas tras la marcha de componentes más que importantes en el club en anteriores cursos.
Una buena adaptación No ha sido sencilla la adaptación, no en vano conjuntar una plantilla en la que se integran media docena de jugadores nuevos, más el entrenador es una tarea ardua. Pero a ella contribuyó en gran medida la sincronía que desde el primer momento se vivió en el vestuario. Como afirmaba Quintín Maestro, presidente del Nava, “hemos apostado por buenas personas antes que por buenos jugadores, y lo mejor es que, en nuestro, caso hemos tenido la suerte de que se unen las dos cualidades”.
Este hecho también ha sido destacado por destacados componentes de la plantilla como el capitán Carlos Villagrán, o el pivote Darío Ajo, y ha favorecido en buena medida que la evolución del plantel haya sido más rápida de lo que en un principio pudiera preveerse. Así, el Viveros Herol fue logrando buenos resultados en la pretemporada, aunque en el último encuentro jugado en Salamanca llegara el disgusto con la lesión de rodilla de Darío Ajo, que le va a dejar sin poder participar en este primer partido de Liga.
Dos bajas frente a una La ausencia de Darío será, junto a la de Juan Carlos Cabada, las dos únicas bajas con las que el Viveros Herol Nava afrontará el encuentro ante un Alarcos que también ha cambiado a seis jugadores con respecto a la pasada campaña, pero que mantiene prácticamente intacto el núcleo central sobre el que giraba el equipo. El conjunto de Ciudad Real ha fichado con buen criterio, y a Nava llegará con tan solo una ausencia, la de su extremo Jorge Maestre, al que una rotura fibrilar le impedirá jugar.
Todo está preparado, no se espera condensación en el pabellón de Nava (crucen los dedos por si acaso) y una nueva temporada abre el telón. El equipo ha generado la ilusión suficiente como para que los aficionados quieran acercarse a ver el encuentro, el primero de la Liga, ante un más que cualificado oponente. Por fin comienza lo bueno para el Viveros Herol.
