Bajo un sol de justicia, Cantalejo vivió ayer el ‘día grande’ de la I Subasta Briquera de Coches, una iniciativa pionera con la que cinco empresas del ramo de la automoción pretendían deshacerse de su stock de vehículos, prácticamente inmobilizado desde hace un año. El balance final de la subasta resultó “muy positivo”, a tenor de las declaraciones efectuadas, a última hora de ayer, por los organizadores de la actividad.
En la jornada inaugural, la del sábado, el numeroso público se dedicó principalmente a contemplar el género expuesto. Pocos fueron los que participaron en la puja, metiendo un sobre cerrado con la cifra que estaban dispuestos a pagar en la urna habilitada. La mayoría prefirió esperar.
Ayer la actividad en la Plaza de España de Cantalejo fue muy diferente. A última hora de la mañana se llevó a cabo la subasta por el método del martillo, dirigida por un speaker profesional, Carlos Ferrera, que en apenas una hora logró ‘colocar’ once de los treinta coches que salieron por ese sistema. Carlos Sancho, alma mater del evento, se encontraba exultante por el resultado. “Es una buena cifra, ¡ojalá consiguiéramos en nuestras empresas vender esa cantidad en una semana!”, señalaba.
Pascual Lorenzo, que había llegado desde Riaza a Cantalejo, se iba tan contento con su coche, un Ford Escort, por el que pagó 700 euros. “Yo no venía a comprar, pero he visto un vehículo que parecía interesante y he llamado a mi hermano, que busca uno. Le he dicho el precio y me ha contestado: ¡Cógelo!”. Hugo Orlando Salazar, de origen boliviano, se enteró en Segovia de la subasta y no se lo pensó dos veces. “Conseguir un Fiat por 700 euros es una ganga. Espero que me de buen resultado”, añadía. No todos se atrevieron a pujar. Era el caso de Juan José Lázaro, de Sacramenia, que se quedó “a punto” de entrar, pero al final no lo hizo. “Esta subasta es una buena idea, estoy convencido de que en la próxima me llevaré algo”, decía.
Ya por la tarde, la Plaza de España se fue animando a medida que llegaba la hora del cierre la urna, prevista para las 19,00 horas. Muchos fueron “a ver cómo iba la urna” y, en función de los sobres que contenía, decidir si finalmente entraban en la puja y, en caso afirmativo, cuánto ofrecían. Al final, por el método “del sobre cerrado” se vendieron 24 coches.
César Sanz, que regenta en Cantalejo un taller con su nombre, estaba “muy satisfecho”. “La subasta ha despertado muchísimo interés, el Ayuntamiento se ha visto bombardeado a llamadas telefónicas y ha venido gente que vive a más de cien kilómetros”, declaraba. Una de esas visitantes era Margot Rubio, una madrileña que nunca antes había estado en Cantalejo. “La idea de esta subasta me parece estupenda, pero ha hecho muchísimo calor”, indicaba.
Entre los organizadores, y en vista del éxito logrado, ya se daba por hecho que habrá una segunda edición, aunque con algunas modificaciones. Una de ellas podría ser la programar la subasta “a martillo” por la noche. “Hay cosas que debemos mejorar, está claro, pero lo importante es que hemos abierto camino”, valoraba Carlos Sancho. A su juicio, la subasta, “supondrá un revulsivo para nuestras empresas, incluso a corto plazo”. Y, por si era poco, la iniciativa ha logrado “dar vida a la localidad durante un fin de semana y promocionar el pueblo”.