Juan Cruz Serrano dirige al grupo del Taller Cultural de Fuentepelayo, que mañana actúa a partir de las 20:30 horas en el Teatro Juan Bravo de la Diputación de Segovia dentro de la XVIII Muestra Provincial de Teatro. La obra de autoría propia que representará este colectivo, considerado como el más antiguo de Castilla y León de teatro aficionado, es ‘Las mujeres no me dejan vivir’; una representación en la que están implicados hasta 27 actores.
Siendo el colectivo teatral aficionado más antiguo de Castilla y León, ¿al Taller Cultural de Fuentepelayo se le puede seguir considerando un grupo de teatro aficionado? Os lo tenéis que saber todo ya…
Nos consideramos aficionados, aunque nuestra dedicación y todo nuestro empeño y cariño hacia el teatro, para sí lo quisieran muchos profesionales. Nosotros tenemos un calendario de ensayos demoledor, de dos días a la semana. Además, tenemos muchísimas actuaciones —siempre pasamos de la veintena al año— y tenemos al menos a tres personas por cada uno de los papeles del reparto. Eso implica un montón de tareas, trabajo y una responsabilidad; pero una responsabilidad asumida de forma muy grata.
Habéis sido uno de los grupos de la Muestra que antes habéis colgado el cartel de “no hay entradas”; ¿qué se siente cuando os dan la noticia?
No es presunción, pero lo alargo al dicho ese de “algo tendrá el agua cuando lo bendicen”. Seguramente nuestra trayectoria, tantos años sobre los escenarios, nos hace ir por un montón de sitios de la provincia de Segovia y por otras provincias; de esa manera, quieras que no, la gente nos conoce. Lo principal es que nuestro tipo de teatro, de comedia, de diversión, de pasar un rato agradable, más allá de lo que es la obra, tiene el objetivo de hacer que la gente lo pase bien. Yo creo que ésta es una de las razones que lleva a la gente de la provincia de Segovia a interesarse por nuestras obras, y también a hacer que, cuando llegamos al Teatro Juan Bravo, una de las primeras obras a las que siempre quieren asistir es a la de Fuentepelayo.
Vosotros que lleváis tantos años en esto, ¿en qué medida creéis que ayuda al crecimiento del teatro aficionado el hecho de que la Diputación ceda el escenario del Juan Bravo para una Muestra como ésta?
Yo creo que es determinante. No olvidemos que para muchos de los grupos la actuación del Juan Bravo es, si no la única, sí la más importante de cuantas hacen. Siempre la referencia de ir al teatro de la capital y de la provincia es una aspiración y una ilusión que toda la gente acoge con mucho entusiasmo. La gente se prepara para ir al Juan Bravo y pone todas sus ganas, todos sus medios, todos sus recursos. Que la Diputación ponga el Teatro Juan Bravo a disposición de todos los grupos para esta Muestra es de agradecer. Desde luego es una obra que yo siempre he valorado.
Este año representáis ‘Las mujeres no me dejan vivir’, un guión propio; ¿qué tiene de bueno y de malo representar una obra de vuestra autoría?
Lo cierto es que está basado en textos, en un montón de obras y muchas situaciones vividas. Nosotros adaptamos esas obras, esos textos, esas situaciones a nuestro teatro y a nuestro destinatario, y siempre sacamos luego unos nuevos textos que van enmarcados dentro de nuestras connotaciones como grupo. Pero también siempre pensamos en el espectador y no olvidamos que el gran destinatario de nuestro teatro es el público del medio rural, que no tiene más objetivos en el teatro que ir a pasarlo bien y a disfrutar.
A nosotros siempre nos dicen lo mismo; que hay que aprovechar estos momentos de diversión y disfrute porque los momentos malos en la vida vienen solos.