Con la amabilidad que caracteriza a la Familia Real, don Felipe y doña Leticia no tuvieron inconveniente en romper el protocolo y atender a los más pequeños que les esperaban y les aclamaron a su llegada a La Granja.
Con gritos y aplausos, los escolares del colegio Agapito Marazuela de La Granja, y del colegio La Pradera, de Valsaín, llamaron la atención de los representantes de la Corona. Tuvieron su momento de gloria, pues disfrutaron de una ‘particular audiencia’. Durante más de tres minutos, don Felipe y doña Leticia estrecharon las pequeñas manos de decenas de chavales, a los que preguntaron sus nombres y se interesaron por su marcha en el colegio. Mientras, al otro lado de la entrada al Palacio, otro centenar de vecinos y visitantes comentaban el atuendo de la princesa, que vestía traje de chaqueta gris conjuntado con blusa de satén color rojo, a juego con el bolso de mano. Él, con traje de rayas y corbata azul, también dedicó amables caricias a los pequeños.
Antes que a los escolares, Sus Altezas saludaron a los principales políticos, entre los que se encontraban el presidente de la Junta, la ministra de Cultura, el alcalde del Real Sitio, la directora general de la Unesco, o el presidente del Icomos, entre otros.
Dentro del Palacio esperaban otros políticos, como los alcaldes de Segovia, Salamanca y el resto de ciudades patrimonio. También acudió el presidente de la Diputación provincial, Francisco Vázquez; la consejera de Cultura y Turismo de la Junta, Alicia García; la de Ceuta, Mabel Deu; el alcalde de Baeza, Leocadio Marín; la presidenta del Consell de Mallorca, Maria Salom; o representantes del patrimonio eclesiástico, entre otros.
Ante el más de un centenar de asistentes a la inauguración oficial, don Felipe comenzó su discurso haciendo gala de los lazos que unen a la Familia Real con el Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, lugar al que calificó como “una joya muy preciada de nuestro patrimonio histórico nacional, del legado cultural que atesora la Comunidad de Castilla y León; y además guarda un vínculo muy cercano con mi familia”.
No fue don Felipe el único en ensalzar la belleza del lugar. También Herrera lo subrayó, y los responsables de la Unesco la extendieron a todo el conjunto de la provincia de Segovia.
